jueves, 24 de enero de 2013

La espadaña del Convento de Santa Paula.



El barrio de San Julián presume de grandes e importantes edificios religiosos. Entre ellos destaca el Convento de Santa Paula donde la congregación de Hermanas Jerónimas (que asumen las reglas de San Agustín) tiene su sede sevillana.
A través de la Calle Santa Paula vamos identificando la entrada al convento gracias a esta original espadaña que la distingue de las demás.
En todo su cuerpo se distinguen esmaltes azules y oros que reflejan la luz del sol. En su parte superior hay un azulejo con la imagen de la santa que le da nombre al convento, Santa Paula (que fue seguidora de San Jerónimo), a cuyos pies da vueltas una pequeña campana de bronce.
En la parte inferior, junto a dos azulejos con los emblemas de la orden jerónima, el león y el capelo cardenalicio de San Jerónimo, distinguimos tres campanas, siendo la del centro mayor que las dos laterales.
La espadaña fue obra de Diego López Bueno.


¿Quién fue Santa Paula?  Una gran patricia romana, descendiente de los Gracos y de los Escipiones, conquistadores de España. Vivió en el siglo IV y cuando lloraba su viudez, consolada por Santa Marcela, se encontró en Roma con San Jerónimo, que venía del desierto a servir de intérprete de unos obispos orientales, citados a concilio por el Papa San Dámaso.
Después de haber hecho en Roma una experiencia de vida monástica, dedicados al estudio de las Sagradas Escrituras, a la recitación de los salmos y a la vida de caridad evangélica, marcharon a Tierra Santa y fundaron en Belén varios monasterios: uno de varones y tres de mujeres a partir del año 386.
En España existen en la actualidad 17 monasterios y conventos jerónimos.


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