viernes, 3 de febrero de 2023

La Iglesia del Buen Suceso (6): el retablo de San Alberto de Sicilia.

 


El retablo de San Alberto de Sicilia, también conocido por san Alberto de Trapani, es el más cercano al presbiterio del muro del Evangelio. Es la imagen titular del Colegio carmelita de San Alberto. 

La talla representa al santo con sus atributos característicos en las manos: el crucifijo y el ramo de azucenas. Mide 1,57 metros de altura y es atribuido, aunque con algunas dudas, a Alonso Álvarez de Albarrán el Mozo (formado en el taller de Martínez Montañés), quien en 1627 repetía el mismo modelo en la imagen de piedra que preside todavía la portada principal del Colegio de San Alberto.

Tras su traslado a la iglesia del Buen Suceso, ocupa el cuerpo central de un retablo de estípites labrado en torno a 1730 por José F. de Medinilla, con la pintura en el ático de "La Presentación de la Virgen", realizada por Domingo Martínez.



jueves, 2 de febrero de 2023

La Iglesia del Buen Suceso (5): el retablo del Cristo del Desamparo o del Buen Suceso.

 

A los pies del templo y sobre el  muro del Evangelio, podemos ver el retablo del Cristo del Desamparo que realizó en 1733 José Fernando de Medinilla a petición, como todos los demás de don José de Villar.

El crucificado mide 1,51 metros y fue realizado en 1945 por Rafael Barbero Medina. Es una obra moderna realizada en sustitución del crucificado de Francisco Ruiz Gijón durante los lamentables sucesos de 1931. 

Junto al Cristo del Buen suceso se encuentran las tallas de San Juan Evangelista y Santa María Magdalena realizadas por Bartolomé García de Santiago en 1733.






miércoles, 1 de febrero de 2023

La Iglesia del Buen Suceso (4): la Virgen del Carmen.


En el centro del retablo Mayor de la iglesia del Buen Suceso se encuentra el camarín de la Virgen del Carmen. La Virgen del Carmen es una obra moderna de Rafael Barbero que sustituye a la anterior de Duque Cornejo que fue destruida por las turbas anticlericales en 1931.

Anteriormente a la colocación de la Virgen del Carmen en este retablo Mayor, la imagen que lo presidía era la virgen del Buen Suceso de la que se desconoce su paradero actual.


martes, 31 de enero de 2023

La Iglesia del Buen Suceso (3): el Retablo Mayor y el Árbol de Jesé.


Sin duda el elemento más llamativo y de mayor valor de toda la iglesia del Buen Suceso es el retablo Mayor, una obra auspiciada y patrocinada por don José de Villar y encargada a José Fernando de Medinilla. Es una pieza única en Sevilla. Se trata del único "árbol de Jesé" que tenemos en un retablo mayor en nuestra ciudad.

El retablo Mayor tiene una calle central dividida en dos partes, una inferior donde se encuentra el camarín de la Virgen del Carmen; y otra superior donde se encuentra la hornacina del profeta Elías. 

Esta calle central está rodeada por una estructura con forma de arco triunfal que exalta a la Congregación hospitalaria de los Hermanos Obregones. En el ático podemos ver tres lienzos: el primero ilustra el descubrimiento de la imagen de la Virgen que hicieron dos enfermeros Obregones en una cueva de Tortosa mientras peregrinaban a Roma; el segundo representa la bendición de la imagen por el Papa Paulo V como Virgen del Buen Suceso; y el tercero es la entonación de la Virgen del Buen Suceso en el Hospital de Madrid.

Las restantes pinturas aluden a los antepasados carnales del Redentor, formando un árbol genealógico que culmina en la concepción virginal de María. Todo este conjunto se atribuye al pintor Domingo Martínez, que debió realizarlo con anterioridad al 8 de septiembre de 1730 en cuya festividad mariana se inauguró la iglesia con la presencia del rey Felipe V.




Sobre el arco triunfal  tenemos las imágenes de los siguientes personajes bíblicos: 

En el arco exterior, comenzando por la base de la izquierda:
Abraham, Phares, Booz, Asá, Jonathan, Amón, Jeconías, Sadoc, David, Jacob, Mattám, Eliazar, Ajim, Abiud, Aran, Manases, Salomón y Judá.

En el arco interior y comenzando por la base de la izquierda: 
Isaac, Esrom y Aram, Obed, Abiá y Roboam, Ajax, Salatiel y Zorobabel, San José, Eliakim y Azor, Ezequias, Josafat y Joram, Abiv, Aminadab y Nasón, y Jacob. 



lunes, 30 de enero de 2023

La Iglesia del Buen Suceso (2): la fachada.

 


La fachada principal de la iglesia del Buen Suceso, restaurada muy recientemente, es de ladrillo limpio, tal vez inspirada en la iglesia matriz madrileña del Buen Suceso, situada primitivamente en la Puerta del Sol, y que no se llegó a terminar, faltándole el frontón.

La portada es característica de la familia Figueroa, tanto de Leonardo como de su hijo Antonio Matías, que por aquellos tiempos intervenían igualmente en El Salvador y San Luis. Para el Buen Suceso estaban proyectados la construcción de dos torres que no se llevaron a cabo. 

La fachada dispone de tres hornacinas, siendo la del centro de mayor tamaño para recoger la imagen de barro cocido de la Virgen del Carmen. A ambos lados existen sendas hornacinas más pequeñas para recoger las representaciones de San José con el Niño y el Profeta Elías. Fueron realizadas por Darío Fernández.





En cuanto al interior del templo, la iglesia del Buen Suceso de Sevilla pertenece al tipo de iglesias de columnas pareadas que a principios del siglo XVIII se levantan en Sevilla, siendo esta del Buen Suceso no sólo la más avanzada de todas ellas, sino también la primera.

El alzado se resuelve a base de seis robustos pilares de cuatro columnas sobre pedestales, con ménsulas de mármol rojo y negro de indudable belleza, y otro orden de pilastras o cimacios que nos recuerdan los “dados brunelleschianos” a fin de obtener la máxima altura si alterar el clasicismo de sus diferentes elementos.


Las 24 columnas de pérfido, o mármol rojo de Morón fueron talladas por Pedro Roldán, padre e hijo, como si se tratarán de autenticas esculturas, de orden toscano y elegantísimo entasis.

El recinto sacro esta concebido en su conjunto con la idea barroca de crear una visión de ángulos contrapuestos y dar la sensación de un espacio mucho más amplio del que realmente existe. Para ello se recurre a inscribir una aparente planta de cruz latina, que tampoco lo es, con el coro alto corrido cual si cobijara naves laterales para romperse en el fingido crucero.


Junto a la fachada de la iglesia podemos ver un retablo cerámico dedicado a la Virgen del Carmen.

domingo, 29 de enero de 2023

La Iglesia del Buen Suceso (1): una breve historia.

 


La iglesia del Buen Suceso de Sevilla es una de las grandes desconocidas de Sevilla. En estos días vamos a conocerla un poquito mejor, desde su historia hasta su hermoso interior con especial atención al retablo Mayor, una pieza única en nuestra ciudad.pero empecemos contando sus inicios.

La Mínima Congregación de los Hermanos Enfermeros Pobres fue fundada por Bernardino de Obregón en 1568 para atender a los convalecientes en los hospitales. En 1587 les fue entregada la gestión del hospital general de Madrid.

La advocación del Buen Suceso está relacionada con esta congregación. En 1606 dos hermanos del hospital de Madrid, Juan de Fontanet y Guillermo Martínez Rigola, realizaron un viaje a Roma para que el papa autorizara el hábito con el distintivo de la orden. En la sierra de Traiguera, provincia de Castellón, hubo una tormenta y se escondieron entre unas peñas, donde encontraron una imagen de la Virgen. 

Cuando se la mostraron al papa Pablo V este dijo: "Hermanos, buen suceso habéis tenido en vuestro viaje. Téngalo también vuestra pretensión", se quitó una cruz de oro que llevaba y se la puso a la Virgen. En 1607 colocaron la imagen en la iglesia del hospital general de Madrid y se creó una hermandad que la tuvo de titular.

En 1634 el superior de la congregación y hermano mayor del hospital general de Madrid envió al hermano lego Carlos de Urreón a Sevilla para fundar un hospital para convalecientes. Urreón le solicitó autorización al cabildo de la ciudad en 1635. Fue autorizado en 1637.


En esas fechas se fundó la Cofradía de Nuestra Señora del Buen Suceso de Sevilla. La Virgen del Buen Suceso se encontraba en un tabernáculo en la fachada de una casa de la calle Ejecutor Vega (actual calle Ortiz de Zúñiga), en la collación del Salvador. El cardenal arzobispo Gaspar de Borja y Velasco autorizó la fundación del convento de la congregación y que esta se uniese a la cofradía.

Los obregones compraron unas casas en la plazuela del Mesón de la Castaña, en la collación de San Pedro. Construyeron su hospital en este lugar.

La primera capilla que tuvo el hospital fue demolida en 1690 por su mal estado de conservación. Se desconoce quién diseñó el nuevo templo. El nuevo templo fue inaugurado el 8 de septiembre de 1730, festividad de la Virgen del Buen Suceso, celebrándose actos festivos solemnes durante ocho días.


El hospital fue desamortizado en 1835. Hubo un proyecto para su derribo, pero este no se llevó a cabo por mediación de la Junta de Beneficencia de Sevilla. Fue alquilado a Francisco de Abaurrea, que lo convirtió en casa de vecinos y mantuvo la iglesia. Posteriormente, el hospital fue vendido a José Capdevila, que lo derribó. Parte de la parcela donde se encontraba se utilizó para reformas urbanísticas del siglo XIX: se ampliaron la calle Ortiz de Zúñiga y la plaza de Argüelles (actual plaza Cristo de Burgos). 

La iglesia se mantuvo y Francisco de Abaurrea y su familia habitaron en la sacristía hasta que fueron expulsados por el régimen surgido de la Revolución de 1868, que destinó el templo a local de reuniones del batallón de voluntarios del distrito de San Pedro y a almacén de objetos incautados. En 1883 las monjas mercedarias, expulsadas del convento de la Asunción, se instalaron en este lugar hasta 1895.

El 16 de julio de 1896 el cardenal arzobispo Marcelo Spínola entregó el templo a los carmelitas calzados, que residen en una casa contigua a la iglesia.

sábado, 28 de enero de 2023

La hornacina de la calle Vida.

 


La estrechez de la Calle Vida no ayuda a que las personas que pasan junto a la casa del número 6 se den cuenta de la existencia de esta pequeña hornacina que se encuentra en su fachada a una altura aproximada de unos dos metros.

Si estamos atentos podemos verla casi en la confluencia de la citada calle con la calle Judería. La imagen de la Virgen con el Niño es de pequeño tamaño y está sobre un pedestal donde se representa a la cruz de Jerusalén o cruz de las cruzadas.

Un pequeño cerrojo fácil de abrir completa la reja que la proteja.



miércoles, 25 de enero de 2023

La Iglesia de San Andrés (17): la Capilla Sacramental.

 


En la cabecera de la nave de la Epístola nos encontramos la Capilla Sacramental. La puerta ocupa casi el ancho de la nave y está coronada por un arco de medio punto sobre el que están colocados dos ángeles lampareros y sobre ellos un cuadro de la Anunciación. Justo antes de entrar podemos ver dos lienzos de distinto tamaño y una pequeña pila para el agua bendita de mármol blanco colocados sobre las paredes que dan paso a la capilla. En la capilla está enterrado Valdés Leal.


La Capilla Sacramental posee dos tramos de planta cuadrada cubiertos con bóvedas semiesféricas con linterna, decoradas con pinturas al fresco de Valdés Leal o su hijo , que representan a los Evangelistas, los Padres de la Iglesia, Santa Inés y San Juan Evangelista. A la izquierda de la capilla existe un vano con escalinata de tres peldaños que da acceso al presbiterio del templo.



Entrando a la capilla nos encontramos de frente el retablo de la Virgen del Rosario, de estética barroca  fabricado en madera ensamblada y dorada. Se atribuye su construcción a Bernardo Simón de Pineda y ha sido datado en el último tercio del siglo XVII, aunque se cree que algunas partes fueron realizadas por otro autor del que se desconoce su nombre.



La talla sedente de Nuestra Señora del Rosario sosteniendo al Niño Jesús que porta un rosario ocupa el centro del retablo y, aunque no se conozca a ciencia cierta quién fue su autor, se vincula a Pedro Roldán en el último tercio del siglo XVII. De estética barroca, la talla fue estofada y policromada. Mide un metro y cinco centímetros de altura.

La hornacina central está acompañada por cuatro columnas salomónicas, dos por cada lado, y el el ático del retablo, sobre un medallón ovalado podemos ver una pintura de San Andrés en sus últimos momentos de agonía (martirio).



A los pies de la Virgen se encuentra el Sagrario, que es una destacada pieza de plata de ley en su color, grabada, repujada y cincelada, con forma de templete, que se asienta sobre plinto de base cuadrangular decorado con guirnaldas, con ocho columnas adosadas, entorchadas, cuyo fuste se decora con rocalla: dos enmarcan cada una de las tres caras visibles, y otras dos, mayores, sirven de sustento a todo el conjunto. 

Su frontal presenta un relieve de La Sagrada Cena. Está rematado por la figura de la Fe portado el cáliz y la cruz. Mide un metro y diez centímetros de altura, sesenta y seis centímetro de ancho y cincuenta y tres de profundo.

El Sagrario se realizó en el último tercio del siglo XVIII o principios del XIX, es de estilo barroco y tiene las marcas siguientes: "Carcia 10", "Guzmán", "No&do" y "Giralda". Existen dudas sobre su autoría pero se cree que pudieron ser "José Guzmán" y "García (Díez)", aunque hay ciertos autores que lo atribuyen al joyero Fernando Amat y Garay.

El banco del retablo es obra de Cayetano González en 1930 realizado en plata de ley. El motivo central es el Cordero sobre el Libro de los Siete Sellos, escoltado por los símbolos propios de los cuatro Evangelistas: niño, león, toro y águila.


Una de las partes más valiosas del retablo de Nuestra Señora del Rosario es el intradós de la hornacina central donde nos podemos apreciar quince piezas pictóricas de Valdés Leal que representan los misterios del rosario.

Así podemos ver quince óleos sobre tabla (34 x 50 centímetros), en estilo barroco, en este orden:

- La oración en el huerto.
- La Flagelación.
- La Coronación de espinas.
- Cristo con la cruz a cuestas.
- La Crucifixión.
- La Resurrección.
- La Ascensión.
- La venida del Espíritu Santo.
- La Asunción.
- La Coronación de la Virgen.
- La Anunciación.
- La Visitación.
- El Nacimiento.
- La Presentación en el templo.
- El Niño hallado en el templo.


De Alonso Vázquez son los cuadros de San Sebastián y San Roque (óleos sobre tabla, 32x59 cms), datados hacia 1590. 

También encontraremos junto al retablo de la Virgen del Rosario el óleo sobre lienzo de Santa Catalina de Francisco Pacheco (1,27 x 0,81 m.). 

La representación de Santa Lucía y San Miguel son de la primera mitad del siglo XVI y está atribuida a Cristóbal de Mayorga (óleo sobre tabla, 1,45 x 0,90 m.).