martes, 26 de octubre de 2021

La Iglesia de San Román (6): el retablo de Santa Ángela de la Cruz.



Una vez que hemos descrito el templo en su aspecto exterior vamos a centrarnos por su puerta principal y girar hacia la derecha para ir describiendo cada uno de los elementos que son de interés para el visitante. 

Comenzamos por los pies de la nave de la epístola donde se encuentra el retablo de Santa Ángela, de estilo barroco adornado con columnas salomónicas, en cuya hornacina se ha colocado una reciente talla de la santa sevillana.

Sobre el muro de la fachada tenemos una vidriera moderna que representa a San Juan Bosco y debajo de ella tenemos un cuadro que bien podría ser de la Virgen con la espada clavada en su pecho.

El retablo que ocupaba antes el lugar del retablo de Santa Ángela representaba a Santa Lucía y procedía de la iglesia de Santa Catalina y, anteriormente, de la desacralizada iglesia de Santa Lucía (aquella en la se bautizó la Santa Ángela).

Hay que recordar que en el año 2018 las hermandades de la Exaltación, Carmen y Rosario, Santa Lucía volvieron a su primitiva iglesia de Santa Catalina, llevándose consigo sus propias imágenes, con lo que la fisionomía interior del templo en este último tiempo ha cambiado respecto a los años anteriores a 2018.

lunes, 25 de octubre de 2021

La Iglesia de San Román (5): las portadas laterales de la iglesia.

 

La iglesia de San Román dispone de dos entradas laterales, aunque ambas, en la actualidad, están cegadas una de ellas, y cerrada con una puerta y cancela la segunda.

Esta que vemos en la foto de arriba pertenece a la del muro de la nave del evangelio que bordea la calle Sol. Es la más pequeña de las tres portadas del templo y la más simple. Es un portada gótica de arco apuntado con dos arquivoltas que descansan en sendas líneas de impostas rematadas por motivos vegetales ya desgastados por el tiempo.

La portada de la calle Enladrillada, inscrita en el muro del evangelio, es mayor que la anterior. a diferencia de la otra ésta no está cegada y su acceso se hace a través de una fornida puerta de madera no antes de atravesar una cancela que delimita un patio con macetas.

La puerta es también de estilo gótico con un arco apuntado. Se descubrió en la última restauración ya que anteriormente, por la parte exterior del templo, tenía adosado un habitáculo en malas condiciones constructivas.

Junto a esta puerta, el 20 de diciembre de 2020 se colocó un retablo cerámico dedicado a la aparición de la Virgen a Sor Ángela de la Cruz (1846-1932). 

Esta Santa sevillana, fundadora de la compañía de las Hermanas de la Cruz, vivía en una de las calles laterales de la iglesia de San Román, la calle Enladrillada. En el año 1875, cuando andaba en pleno apogeo fundacional, se le apareció la Virgen muy cerca de su casa, en la esquina con la calle Santa Paula. 


Casi siglo y medio después esta antigua parroquia ha querido perpetuar dicha aparición con un retablo cerámico del que ha sido autor Rafael Muñíz Pérez, en su taller Rocío-Triana, tomando como escena central una pintura del reconocido artista Ricardo Gil Lozano, y enmarcándolo por una orla decorativa semejante a muchos retablos devocionales sevillanos.


Tras la misa dominical el retablo fue bendecido por el párroco, D. Francisco José Blanc Castán, en presencia de ambos autores antes reseñados, resaltando en la homilía la intención de recordar aún más si cabe públicamente la figura de esta santa sevillana, así como representar la aparición de la Virgen en una capital de provincia española, hecho realmente escaso en la historia de las apariciones marianas.

domingo, 24 de octubre de 2021

La Iglesia de San Román (4): el retablo cerámico de Santa Catalina de Alejandría.



Es un retablo cerámico con unas medidas iguales al de San Román que representa a Santa Catalina de Alejandría, portando en la mano derecha la espada con la que fue decapitada y en la mano izquierda la palma del martirio y la rueda. Fue pintado por el artista Ángel Lora Serrano.

Desde 1936 hasta 1947 los ministerios parroquiales de San Román se hacían en la iglesia de Santa Catalina (ambas fueron fusionadas en 1911). Por ello se cotitulaba parroquia de San Román y Santa Catalina.

Este retablo que representa a Santa Catalina se coloca para celebrar el final de las obras de restauración del 2004, poniendo fin a un largo proceso de sucesivas intervenciones.

Ocupa el lugar donde estuvo hasta 1999 el retablo de Nuestro Padre Jesús de la Salud, cuya Hermandad radicó en ese templo desde 1880 hasta la década de 1990, en que por obras en San Román consiguen nueva sede canónica en la iglesia del antiguo convento del Valle. Un incendio que se declaró en el cajón de obras bajo el retablo del Señor de la Salud en noviembre de 1999 obligó a desmontarlo y tras su restauración, hoy vuelve a estar ubicado en el atrio del templo de Nuestro Padre Jesús de la Salud.

sábado, 23 de octubre de 2021

La Iglesia de San Román (3): el retablo cerámico de San Román.

 

Este retablo cerámico que representa a San Román, mártir del siglo IV, está en la fachada de la Iglesia de San Román y tiene unas medidas aproximadas de 90 por 150 centímetros. Fue pintado por el artista Ángel Lora Serrano.

Fue dispuesto en 2004 para celebrar la definitiva apertura de la parroquia de San Román tras las sucesivas restauraciones que ha sufrido el templo a lo largo de su historia. 

Ocupa el lugar donde estuvo hasta 1999 el retablo de María Santísima de las Angustias, por residir la Hermandad de los Gitanos en San Román desde 1880. Por obras en San Román en la década 1990 la Hermandad de los Gitanos cambia su sede canónica a la iglesia del antiguo Convento del Valle. Tras un incendio en el cajón de obras que afectó al retablo del Señor de la Salud la Hermandad decidió retirar ambos y actualmente lucen en el atrio del templo de Nuestro Padre Jesús de la Salud.

Sobre su mano izquierda podemos ver un libro abierto, es el Libro de los Hechos de los Apóstoles y hace referencia al capítulo 11, 23-26:

11:23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. 

11:24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. 

11:25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. 

11:26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. 

viernes, 22 de octubre de 2021

La Iglesia de San Román (2): la fachada principal y su torre.

 

La iglesia de San Román, en su concepción inicial, fue un edificio de inspiración gótico-mudéjar, no hay más que recordar que construcción fue en el año 1356, pleno siglo XIV, poco más de cien años desde que Sevilla dejara de ser mozárabe y en el tránsito del románico al gótico. 

De los restos de la parroquia que conoció el Rey San fernando prácticamente no quedó nada tras el terremoto de Lisboa. Por eso en esta época del Rey Pedro I el Cruel (o el Justiciero, según el criterio de Gad uno) se edificaron multitud de iglesias en Sevilla con este estilo tan marcado propio de la ciudad que mezcla lo árabe con las líneas cristianas que no llegan del norte. 

De la primitiva parroquia de 1356 sólo nos queda la portada de piedra desnuda que, en so origen, tenía su pátina de pintura tal com podemos ver aún en la parte superior de la primera arquivolta del arco ojivas propio del gótico. 

Son cuatro las arquivoltas que forman el conjunto del arco apuntado, todos muy simples excepto la última que, en su parte exterior tiene un estilizado lienzo en forma de conjunto de diamantes de piedra, la misma decoración que se nos muestra en la linea de imposta.

Justo sobre el punto más alto del arco nos encontramos una pequeña imagen, se trata de San Román, el titular de la iglesia. La pequeña estatua tiene su mirada frontal, su mano izquierda sostiene un libro y su mano derecha indica el cielo, el lugar de destino que tienen que perseguir todos los creyentes.

Sobre el conjunto del arco ojival tenemos un tejaroz sobre panecillos típicos del románico. Entre el dintel y el arco nos encontramos unas enjutas vacías de decoración que enmarcan la portada de entrada al templo y no le quitan protagonismo a ésta.

Sobre la portada existe un gran óculo que permite la iluminación natural interior. Existen otros dos laterales de menor tamaño. Esto nos indica que es un edificio compuesto por tres naves, siendo la central más ancha y más alta que las dos laterales. 

Adentrándonos en el interior confirmamos esta distribución y, como no tiene crucero, podemos definir su planta como de tipo basilical.

A ambos lados de la portada podemos ver sendas ventanas de inspiración mudéjar, estrechas, como corresponden a las construcciones del románico y primer gótico y con una característica muy llamativa desde el punto de vista artístico: tiene tres arcos, cada uno de una forma. 

El que ocupa el interior de todos es un simple arquito de medio punto. Sobre él hay un arco ojival y, sobresaliendo a éste, un arco polilobulado enmarcado por un alfiz que nace de las impostas y lo rodea completamente. El conjunto de la ventana está construido en ladrillo visto.

A los pies de la nave del evangelio se encuentra la torre de la iglesia de San Román, restaurada varias veces y cuyo cuerpo superior es de estilo barroco. 

Está decorada con unas columnas de tipo salomónico y con unos colores muy típicos de nuestra ciudad, el albero y el almagre o tierra roja. La torre está rematada con una cúpula hexagonal bañada de azulejos azules y está rematada por una cruz de hierro y una veleta, doce pináculos de cerámica blanca y azul rodean el tambor de la cúpula dispuestos de tres en tres en cada uno de los cuatro vértices del cuerpo superior de la torre.


Finalmante, en la fachada de San Román nos encontramos dos retablos cerámicos: uno de San Román y otro de Santa Catalina. De ambos hablaremos en los post siguientes.



jueves, 21 de octubre de 2021

La Iglesia de San Román (1): Breve historia.

 


En el número 3 de la Plaza de San Román, en pleno barrio de Santa Catalina, nos encontramos a una de las iglesias más antiguas de la ciudad, siendo una de las veinticuatro parroquias en las que quedó dividida la ciudad de Sevilla en 1248 tras la conquista por el Rey Fernando III el Santo: la Iglesia de San Román y Santa Catalina.

Aunque su historia se remonta a años atrás, el actual edificio surgió en 1356 cuando el arzobispo Nuño mandó que se reedificase la iglesia existente de San Román, probablemente debido a los daños causados por el terremoto de ese año que causó graves daños en la ciudad.


La iglesia está encuadrada dentro del conjunto de iglesia gótico-mudéjares que nos ofrece la ciudad. Aunque efectivamente contiene muchos de los elementos característicos de este tipo de iglesias medievales, su conjunto fue modificado durante el siglo XVII y también en el siglo XVIII.

En 1936, en plena Guerra Civi, la iglesia sufrió los disturbios propios de la guerra y del vandalismo de la turba. Tras la misma, en 1948 se hace una primera gran restauración, pero no sería hasta 1991 cuando fue sometida a una primera revisión (la principal actuación fue el desmontado de las tejas y mortero de las cubiertas de la nave central y del presbiterio, para impedir nuevas caídas a la calle, y su sustitución provisional por una cubierta de uralita, en espera de la siguiente obra.),  y una definitiva en 1994 (actuaciones de estructuras y cubiertas: desmontado de cubiertas y estructuras de cubiertas para la ejecución de las nuevas o restauración de las que permanecen, atado y consolidación de muros, artesonado sobre la nave central, restauración de los tirantes de lacería, forjados de madera de las naves laterales, refuerzo de bóvedas, cerchas sobre el presbiterio, cubiertas, algunas actuaciones de albañilería y otras actuaciones de menor entidad. Se colocó teja en todas las cubiertas, incluidas las naves laterales y la capilla sacramental, como hubo antiguamente), siendo abierta de nuevo al culto en el año 2004 tras una rehabilitación integral que ha llevado incluso a dejar al descubierto su portada lateral a la calle Enladrillada.

Tras el incendio provocado en 1936 desapareció su antiguo retablo mayor en el cual se veneraba la imagen de San Román, así como la escultura de la "Virgen de la Granada", obra de Roque Balduque de la segunda mitad del siglo XVI que se encontraba ubicada en la Capilla Sacramental, que quedó destruida.


Es una iglesia de tipo parroquial sevillano, formada por tres naves, la nave central de mayor anchura y altura que las otras. La estructura sobre la nave central es un artesonado formado por armadura de pares y nudillos, con siete tirantes con lacería. Las naves laterales se cubren con forjados de madera.

La apreciable diferencia de altura entre la nave central y las laterales permite la existencia de unas ventanas ojivales en los laterales de la nave central. Este tipo de ventanas existe en muy pocas iglesias similares, pero en ninguna con superficie acristalada tan grande. La restauración de estas ventanas y el empleo de estucos blancos en el interior proporcionan un espacio interior muy luminoso.


El titular de la parroquia es San Román, un monje galo del siglo V que fundó varios monasterios en los territorios cercanos al monte Jura. Su vida se mueve en aquellos años tan difíciles cuando el Imperio Romano de Occidente se desmorona y cuando los pueblos bárbaros venidos del norte de Europa amenazan avasallarlo todo. De hecho reina la barbarie y la desolación. El cristianismo que hace poco ha conocido los aires de la libertad, al poder celebrar sus actos fuera de las catacumbas, encuentra ahora este enemigo al que tan sólo le interesa el materialismo y la barbarie.

Es ordenado sacerdote en Besancón por el ilustre Hilario de Arlés en tiempos tan difíciles para la Iglesia. No por cobardía, sino por necesidad interior, renuncia a todas las prebendas que podía ofrecerle su Ordenación sacerdotal y se retira a la soledad para vivir la vida eremítica.

Pronto se enteran algunos hombres, igual que él hambrientos de vida de mayor entrega al Señor, y le piden los acepte en su compañía... Así van echándose los cimientos de aquel género de vida que llamará la atención por aquellos alrededores y que será foco de virtudes cristianas. Román conocía bien la vida y escritos de los Padres del Desierto de Egipto, la Tebaida, etc... y pensó que, sin abandonar su Patria, en la misma Galia, podía él y los suyos organizar el mismo género de vida que aquellos Padres... De aquí surgió su célebre convento de Condat que será después la semilla de otros muchos Monasterios.

Román también supo ser duro e intransigente con los príncipes y nobles cuando veía que los derechos humanos y de la Iglesia eran pisoteados por ellos. Condat se había convertido en una de las escuelas más famosas de su tiempo y de allí salían fervorosos misioneros y trabajadores para todo los campos en la viña del Señor. Famosos se hicieron aquellos cenobios por su sabiduría, copia de códices, enseñanza de idiomas antiguos, composición de preciosos tratados de vida espiritual y obradores de muchos prodigios. Lleno de méritos expiraba el año 460.

viernes, 17 de septiembre de 2021

Los azulejos de la Farmacia Nuestra Señora de Fátima.

 

En la esquina de la calle Justino Matute con la transitada calle San Jacinto, en el corazón del barrio trianero, nos encontramos una farmacia que llama la atención por los murales cerámicos que podemos ver en sus fachadas. 

La farmacia fue inaugurada en 1949 por el Licenciado D. Javier Vilches en el entonces número 97 de la calle San Jacinto. Posteriormente al cambiar la numeración de la citada calle, la farmacia fijó su domicilio en el número 75 y D. Javier estuvo gestionándola hasta el año 1999 (cincuenta años), transmitiéndole el día un e abril la farmacia a su hija Dña Mercedes Vilches Gargallo, que continua actualmente como su titular.

En el frontal que da a la calle San Jacinto vemos dos murales cerámicos que representan escenas de un boticario dirigiendo la elaboración de fármacos por sus ayudantes en boticas medievales

En la fachada lateral de la calle Justino Matute, el mural representa motivos florales. Todos fueron diseñados por el decorador Álvaro Satué Sanz y pintados por Antonio Caro Parra (cuya firma se puede leer en las esquinas derecha inferiores) en su taller en 1983.

El mural cerámico donde consta el nombre de la farmacia y el de su titular se instaló cuando se estableció ésta en 1949.

En el interior de la farmacia existe un retablo cerámico dedicado a la Virgen de Fátima, de quien toma nombre el establecimiento. La hornacina fue realizada por Ramos Rejano en la misma fecha que se inauguró la farmacia.