martes, 28 de enero de 2014

La Iglesia de San Ildefonso (13): el Retablo de San Antonio de Padua.



El primer retablo que nos encontramos al entrar a la nave del Evangelio corresponde a San Antonio de Padua. San Antonio es iconográficamente representado como un joven sin barba, y de figura estilizada. El hábito es marrón, con cordón de tres nudos a la derecha y el rosario a la izquierda.
El Niño Jesús es su elemento iconográfico más característico. Se dice que un anfitrión del santo vio como el Niño Jesús visitaba a Antonio en su oración. Como sea, lo cierto es que las imágenes antonianas suelen darnos al santo con el Niño que sienta cátedra sobre un libro; aunque iconográficamente sea una solución para incluir el libro en las imágenes, la iconografía del Niño sobre el libro es más profunda: la sabiduría, predicación y enseñanza de Antonio está avalada por Cristo.


El libro, como en los demás santos, el libro es símbolo de sabiduría y enseñanza. Pueden ser los evangelios, en caso de un apóstol, o un libro de Reglas, si es un Fundador. En el caso de Antonio, encierra su doctrina, predicación y magisterio, que le valieron ser Doctor de la Iglesia.
El lirio es símbolo de pureza por excelencia, representa consagración y amor virginal. Le acompaña siempre, en forma de una pequeña rama, nunca como una vara florecida, como en el caso de San José.
La Virgen María es un elemento propio y representan las apariciones marianas al santo para darle al Niño.

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