martes, 9 de enero de 2024

La Capilla de San Andrés (2): la fachada de la Capilla

 


Lo más antiguo que se conserva de esta capilla o ermita como a menudo aparece citada en la documentación antigua es su portada, cuya traza clasicista se asigna al ensamblador, escultor y arquitecto Diego López Bueno en el primer cuarto del siglo XVII. 

En la hornacina de su remate se aloja una anónima escultura pétrea de San Andrés, de excelente factura y fechable en el segundo tercio del Seiscientos, cuya composición e iconografía deriva de modelos grabados  que también inspiraron a François Duquesnoy en su célebre estatua de la Basílica de San Pedro de Roma (1629-1640), y en tierras andaluzas, a las imágenes en madera policromada del mismo Santo pertenecientes a los Apostolados tallados por Bernabé de Gaviria para la capilla mayor de la Catedral de Granada y por José de Arce para el retablo mayor de la Cartuja de Jerez de la Frontera, hoy emplazado en su templo catedralicio de San Salvador. 


El resto del edificio, tal como ha llegado hasta nosotros, se fue renovando en sus aspectos constructivos y ornamentales a lo largo del siglo XVIII'. Así se aprecia en el planteamiento de su elegante fachada de ladrillo avitolado, delimitada en sus extremos por sendas parejas de pilastras toscanas de orden gigante.
 
Aunque el diseño de la pequeña espadaña con que se corona dicho hastial ha sido atribuido al arquitecto Ambrosio de Figueroa en la década de 1760, sería pertinente que pudiera considerarse la posibilidad de que su ejecución se produjera en realidad durante la segunda década del Setecientos, como se derivaría de la inscripción que presenta la campana que se cobija en su único vano, indicando que fue fundida en 1716, y de la materialización de esquemas compositivos (pilastras cajeadas, entablamento muy quebrado, frontón trilobulado) y decorativos (bicromía blanca y rojiza en el ladrillo avitolado y abundante presencia de cerámica vidriada) que ya utilizara en su producción Leonardo de Figueroa.


A ambos lados de la gran puerta de entrada se hallan sendos retablos cerámicos dedicados a las imágenes titulares de al Hermandad de los Panaderos: Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder en su Prendimiento y María Santísima de Regla si bien la imagen cristífera no se corresponde con la que tallara Antonio Castillo Lastrucci en 1945 sino la que previamente había sido titular de la hermandad, atribuida a Luisa Roldán, hoy día residente en la parroquia de la Juncal bajo la advocación de Nuestro Padre Jesús Cautivo en su Soledad. 

Según recoge Juan Carrero Rodríguez en sus Anales, el azulejo mariano fue bendecido en 1929 y el del Cristo en 1930. Ambos fueron realizados por Antonio Kiernam Flores, afamado pintor y ceramista, en la fábrica de Santa Ana. 

El profesor José Roda Peña señaló que la foto que inspirase el dibujo de la Virgen de Regla bien pudiera ser una fechada en los años 20 en la que se aprecia la saya que bordara Juan Manuel Rodríguez Ojeda y un manto procesional que, a día de hoy, no posee la hermandad y que tradicionalmente ha sido identificado como el diseñado por el mismo bordador, curiosamente vendido en 1930 (el profesor Roda Peña difiere de esta aseveración, defendiendo que no se trata de la misma prenda). Los retablos lucieron tejaroces de bella factura y estilo regionalista, que fueron retirados en 1961 debido a problemas de conservación y seguridad. En contra, los faroles que iluminan los azulejos han sido conservados hasta la actualidad.

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