jueves, 22 de agosto de 2013

La Iglesia de San Marcos (7): la Torre.



La Torre de la Iglesia de San Marcos es una de las torres que aún se mantienen en pie desde el siglo XIV, es, por tanto, un ejemplo del arte mudéjar que en la primera mitad de este siglo realizó importantes aportaciones para nuestra ciudad. Fue el antiguo alminar de la anterior mezquita.
Se accede a ella, como hemos visto en días anteriores, a través de una puerta que se une a la nave del Evangelio. Tiene veintidós metros de altura hasta la cornisa y, en su base, es de forma cuadrada, midiendo cuatro metros y setenta y cinco centímetros de lado. El campanario fue añadido por Vermondo Resta en el año 1603.


Su matacán superior fue construido con carácter defensivo para defender a la ciudad de los bandos de las casas de Niebla, Medina-Sidonia, Marchena y Arcos.


Las ventanas de los cuatro frentes no coinciden en altura. En la fachada delantera (occidental) se abren cuatro de ellas, en la norte sólo dos, en la oriental tres ventanas y en las sur sólo una.
Casi todos los capiteles de los parteluces son de barro cocido. La mayor parte de las columnitas del fuste son de mármol blanco de Macael pero hay algunas que están muy mal conservadas.
El único capitel que pudiera ser sevillano es el de la ventana gemela de la parte norte y las ventanas occidentales son góticas con hojas de acanto.


Lo más inspirado en la Giralda son las albanegas de los arcos ciegos. En la fachada occidental y en la ventana inferior de arcos gemelos se conservan restos de azulejos.


En su interior la escalera se desarrolla a lo largo de un machón central y los tramos de la escalera están cubiertos por bóvedas de aristas.


Remata la torre un cuerpo de campanas de nueva fábrica, abierto en los cuatro frentes con un vano de medio punto por lado con pilastras que sustentan una cornisa ornamentada en las esquinas por un juego de volúmenes.


Esta torre fue restaurada en 1916, a expensas del Conde de Urbina, por Aníbal González, que le añade los arcos del frente oriental y la ventana más baja del paramento norte, de un sólo vano. Entonces desapareció el reloj del lado de poniente realizado en Londres por Joaquín Antón.





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