viernes, 21 de diciembre de 2012

Los angelitos de la Inmaculada.



En 1917, el arquitecto municipal Juan Talavera y Heredia decide reformar la Plaza del Triunfo y colocar en su centro un monumento a la Inmaculada Concepción. Un año después, el 8 de Diciembre de 1918, otro arquitecto, Juan Espiau y Muñoz, levantó este monumento ayudado por el escultor Lorenzo Coullaut Valera.
En un octógono de gradas de granito se levanta un amplio pedestal, rodeado de las figuras de cuatro personajes del siglo XVII que destacaron en su afán concepcionista: el teólogo jesuita Juan de Pineda, el poeta Miguel Cid, el escultor Juan Martínez Montañés y el pintor Bartolomé Esteban Murillo.
Sobre el pedestal, cuatro pilares de orden jónico sustentan la imagen de la Inmaculada Concepción, basada en la obra que Murillo pintó para el Hospital de los Venerables de Sevilla y que hoy está en el Museo del Prado.
A los pies de la Inmaculada podemos ver estos seis angelitos jugueteando y asomándose al vértigo del vacío.

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