La restauración del edificio de la iglesia de San Roque donde tiene su sede esta hermandad nos ha permitido este año una nueva estampa, ver a Nuestro Padre Jesús de las penas y a Simón de Cirene atravesando la Plaza de San Leandro camino de la Carrera Oficial.
¿Acaso mentía el gran Silvio Fernández cuando decía que "Sevilla no tiene que demostrar que es la ciudad más bonita del mundo"? Así es Sevilla, un lugar que enamora por sus rincones únicos, piedras antiguas y cantes hondos que se mezclan entre históricos palacios reales y soleadas alamedas, una ciudad que se mece sobre las plateadas aguas del Guadalquivir y es acunada por un cielo tan luminosamente azul que merece escribirle los versos más bellos del mundo.
domingo, 13 de abril de 2014
Jesús de las Penas, de San Roque.
La restauración del edificio de la iglesia de San Roque donde tiene su sede esta hermandad nos ha permitido este año una nueva estampa, ver a Nuestro Padre Jesús de las penas y a Simón de Cirene atravesando la Plaza de San Leandro camino de la Carrera Oficial.
La borriquita entrando en su templo.
“Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús mandó a dos discípulos, diciéndoles: “Id a la aldea de enfrente, encontraréis enseguida una borrica atada con su pollino, desatadlos y traédmelos. Si alguien os dice algo contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto”.
Esto ocurrió para que se cumpliese lo que dijo el profeta: “Decid a la hija de Sión: Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de acémila”.
Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos y Jesús se montó.
La multitud extendió sus mantos por el camino, algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada.
Y la gente que iba delante y detrás gritaba: “¡Viva el Hijo de David!””¡Bendito el que viene en nombre del Señor!””¡Viva el Altísimo!”.
Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada:”¿Quién es éste?”. La gente que venía con él decía: “Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea”.
sábado, 12 de abril de 2014
La Virgen de los Dolores, de la Hermandad de San José Obrero.
La imagen de Nuestra Señora de los Dolores acompaña a la de Nuestro Padre Jesús de la Caridad. La talla fue realizada en 1962 por Luís Álvarez Duarte.
Nuestro Padre Jesús de la Caridad, de la Hermandad de San José Obrero.
El sábado de Pasión tenía una cita en la Iglesia parroquial de San José Obrero y San Francisco de Paula con las salida procesional de la Hermandad Sacramental de San José Obrero.
A las cinco y media de la tarde hacía acto de presencia en la calle la cruz de guía de esta hermandad que pone más de cien nazarenos en la calle para acompañar a las imágenes de Jesús de la Caridad (junto con simón de Cirene) y de Nuestra señora de los Dolores.
La imagen del Señor es de Fernando José Aguado Fernández que la realizó en 2004. Nueve años más tarde este imaginero también entregó la talla del cirineo que acompaña a Jesús portando la cruz.
viernes, 11 de abril de 2014
La Calle Viriato.
Sobre la fachada del número 18 de la Calle Viriato, en la confluencia con la Calle Alberto Lista, nos encontramos con este azulejo alegórico del nombre de la misma vía pública.
Según firma que aparece en la parte inferior izquierda, dicho azulejo fue realizado por R. Abad Mejías que suponemos será el propietario de la casa que muestra dicho azulejo.
Pero, ¿quién fue Viriato?.
Los alumnos de la antigua E.G.B. seguro que recordaremos las líneas maestras de su historia, pero dudo que, los alumnos actuales hayan estudiado esta figura histórica.
Viriato fue un caudillo lusitano que lideró la resistencia frente a la invasión romana. Era un pastor.
En el año 150 a.C., el pretor romano Galba convocó a una supuesta entrega de tierras a los lusitanos, que debían acudir sin armas; se trataba de una traición ignominiosa, pues, una vez reunidos, el pretor dio orden de asesinarlos.
Entre los que lograron escapar a la terrible masacre se hallaba Viriato, que a partir de ese momento se convirtió en el líder de la lucha contra la dominación romana. Cercado por el pretor Cayo Vetilio en el 147 a.C., consiguió romper las líneas romanas y, con un millar de incondicionales, escapar hacia Tríbola y atraer a sus perseguidores a una emboscada en la cual sucumbió Vetilio.
Con esta victoria, Viriato decidió llevar la guerra hasta la meseta, donde derrotó a los cuestores Cayo Plaucio y Claudio Unimano, y ocupó Segóbriga. La reacción de Roma consistió en enviar un ejército consular mucho más poderoso que los que antes operaban en la península Ibérica, al mando del cónsul Fabio Máximo Emiliano, quien derrotó a Viriato en una batalla en campo abierto en el año 145 a.C., y le obligó a replegarse a Lusitania.
La situación cambiaría con la guerra de Numancia, pues el grueso de las legiones romanas fue obligado a empeñarse en las durísimas campañas contra los celtíberos, lo cual permitió a Viriato pasar a la ofensiva de nuevo. Derrotó al pretor de la Citerior, Quincio, y avanzó por la Bética, antes de verse forzado a retroceder de nuevo a la Lusitania.
Ya en su terreno, derrotó al cónsul Serviliano en el 141 a.C. y consiguió concluir un tratado de paz con Roma, que ésta, decidida a sofocar la resistencia de celtíberos y lusitanos, no tardó en romper. Se envió un nuevo ejército, al mando del cónsul Cepión, quien aprovechó unas negociaciones con los lusitanos para sobornar a varios lugartenientes de Viriato con el fin de que lo asesinasen, como así hicieron.
Muerto el líder, la rebelión lusitana perdió fuerza, y en pocos años Roma consolidó su posición en la península Ibérica.
jueves, 10 de abril de 2014
La Cruz de Caravaca.
Al otro lado de la portada de la Iglesia de Omnium Sanctorum, a los pies de la nave del Evangelio, podemos ver sobre la pared la llamada Cruz de Caravaca.
Es una cruz de hierro forjado, sostenida por dos ángeles tenantes. Se fecha en el siglo XVI y fue renovada en 1839.
Parece ser que fue erguida por una hermandad consagrada a exaltar el culto de la Santa Cruz de Caravaca, que tuvo su origen en el milagro ocurrido en la localidad murciana de dicho nombre el 3 de mayo de 1232 cuando un sacerdote, don Ginés Pérez, al celebrar la misa notó que faltaba la cruz y apareció ésta portada por ángeles”.
Posteriormente a la confluencia de la Calle Correduría con la Calle Cruz Verde y Calle fera se le llamó Plaza de la Cruz de Caravaca en honor a esta cruz de hierro, a la que le daba culto una hermandad.
La Cruz se retiró en 1840 cuando el Ayuntamiento acordó eliminarlas de la vía pública. Pertenece al grupo de cruces que conmemoran la Invención, Exaltación y Triunfo de la Santa Cruz.
miércoles, 9 de abril de 2014
La Cruz de Linos.
En alguna ocasión nos hemos referido a las cruces de hierro que señalaban los diversos cementerios que existían en la ciudad, muchos de ellos nacidos de grandes epidemias como el caso del que vamos a hablar en el día de hoy.
Ya en su día pudimos conocer la historia de la Cruz del Garfio, una cruz que actualmente está enmarcada en una poco profunda hornacina de la fachada principal de la Iglesia de Omnium Sanctorum, en la concurrida Calle Feria.
Pero esta cruz no es la única que podemos ver en ella, en el interior, justo cuando nos adentramos en el recinto eclesial nos encontramos con dos hermosos ejemplares más, a la derecha la llamada Cruz de Linos, a la izquierda la Cruz de Caravaca, de la que hablaremos mañana.
La Cruz de Linos es una cruz de carneros (en 1649 una epidemia de peste procedente de África asoló Sevilla, causando la muerte a casi la mitad de la población. Para poder enterrar con celeridad tal cantidad de cadáveres se abrieron carneros o fosas comunes en distintos puntos de la ciudad.) que recibe su nombre del de la calle en el que estaba situada .
La Calle Linos era (porque ya no existe con este nomenclátor, hay una Calle Lino, en singular, por la zona de la Avenida de Hytasa) era, aproximadamente, lo que es actualmente el trozo de la Calle Feria que va desde la Iglesia de Omnium Sanctorum hasta la Calle Resolana.
La Cruz de Linos es una cruz grande de hierro forjado. en el centro tiene el anagrama de María constelado por la corona de espinas y los brazos de la cruz y el haz de rayos que emerge del centro está decorado con flores.
Está datada en 1649 fecha en la que se creó el cementerio. a lo largo de su vida llegó a tener una Hermandad que hoy está desaparecida. Se retiró de su emplazamiento original en 1841 y se colocó en la Iglesia de Omnium Sanctorum en 1854.
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