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lunes, 29 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (6): el Muro del Coro.





A los pies de la nave del templo nos encontramos con muro en el que destaca una gran reja en el centro que separa dicho templo de las estancias propias del convento.

Por encima de esta reja podemos ver un crucificado, obra del siglo XVII que proviene del Convento de Santa Clara. A Ambos lados hay dos cuadros. Por un lado "Escenas franciscanas" y, por otro, "Los mártires franciscanos del Japón".










martes, 23 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (5): el Muro de la Epístola.




Frente al muro del Evangelio nos encontramos con un poblado muro de la Epístola.  Existen varios retablos y algunos azulejos. Entre ellos destaca el retablo dedicado a San Antonio de Padua, flanqueado la verja que separa la nave del presbiterio y una puerta que nos lleva hasta dependencias interiores de la iglesia, que se atribuye al taller de Pedro Roldán y es obra del siglo XVII.


Junto al retablo de San Antonio nos encontramos este azulejo en el que la Hermandad de los Negritos nombran Camareras Honorarias Perpetuas a las Hermanas Clarisas de este Monasterio.


De la misma época que San Antonio de Padua es el retablo de la Inmaculada, aunque la imagen allí expuesta es una obra del siglo XVIII, relaciona con el taller de Pedro Duque Cornejo. Sobre este retablo hay un altorrelieve de San José y el Niño que sigue el modelo del taller de Pedro Roldán.


Sobre el muro podemos ver un azulejo, semejante a otro que hay en el muro exterior del templo, donde se hace mención al hecho de que esta iglesia de Santa María de Jesús ha sido declarada sede de la Orden Ecuestre de la orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén.


Junto al retablo de la Inmaculada nos encontramos otro más pequeño dedicado a San Pancracio. Este retablo, de escasa calidad artística, es, sim embargo el más visitado de la iglesia, formándose los lunes auténticas colas para rezar ante el santo.


Finalmente, en el muro de la Epístola nos encontramos con el retablo de las Ánimas, realizado por Asensio de Maeda y Juan de Oviedo en 1587. La representación de las ánimas es posterior a su creación, siglo XVIII. En el centro muestra un relieve escultórico de Cristo camino del Calvario. En la parte superior aparece el Padre Eterno.





sábado, 20 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (4): el Muro del Evangelio.




La entrada al templo se hace por la calle Águilas, una calle que corre paralela al muro del evangelio. La portada pétrea, que enmarca una gruesa puerta de madera, da paso a un estrecho zaguán flanqueado por una enorme puerta de doble hoja. En una de ellas se abre el hueco de la puerta pequeña de acceso en el que podemos ver el detalle de la foto superior.


La nave de la iglesia es rectangular, única y sin capillas laterales. Adosados a los muros podemos ver algunos retablos menores protegidos por unas mamparas vítreas. En el muro del Evangelio existen dos en el espacio existente entre la puerta y el presbiterio. En la foto de arriba vemos el retablo de Santa Ana enseñando a leer a la Virgen, con las dos figuras santas insertas en un conjunto de estilo barroco. Está coronado con un relieve de Santa Rita de Casia vestida con el hábito de las monjas agustinas.


En la foto inferior distinguimos a San Andrés portando la cruz en aspa que tanto le caracteriza simbolizando el momento de su martirio, obra de finales del siglo XVII.

viernes, 19 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (3): el Presbiterio.





La nave de la iglesia está separada del retablo mayor y del presbiterio por una cancela de hierro que ocupa todo el ancho de la misma. A ambos lados del presbiterio podemos ver un zócalo cerámico en tonos blancos, azules y amarillos datados a finales del siglo XVI y adjudicados a Alonso García. EL zócalo representa unos motivos alternos de clavo y punta de diamante que se superponen sobre guirnaldas y cenefas geométricas.


Por encima de los zócalos, y hasta el techo de la iglesia, existen unas pinturas murales muy deterioradas que representan temas monacales y a cuatro arcángeles, dos por cada uno de los muros.


En la parte superior de cada muro existe una ventana que permite la entrada de la poca luz natural que penetra en el templo. Estas ventanas están flanqueadas por ambos lados por las imágenes antes mencionadas.


En el muro de la epístola podemos ver un retablo extraño, un nazareno de talla completa que lleva el sobrenombre de Cristo del Perdón, que fue recompuesto por Cipriano Eugenio Ruiz a partir del antiguo retablo de la Virgen del Valle perteneciente a la Orden Tercera.

Llama la atención el techo de madera con muestras del arte mudéjar dando uso a unas lacerías y unos bellos mocárabes.


En el frontal del altar existen unas paños de azulejos que se trasladaron desde uno de los locutorios del desaparecido Convento de Santa Clara. En ellos se representa a Santa Clara, San Juan Bautista, San José con el Niño, San Francisco de Asís y la Inmaculada.


jueves, 18 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (2): el Retablo Mayor.




El retablo mayor de 1690 de Cristóbal de Guadix es todo un ejemplo del barroco sevillano. Fue realizado en madera de pino de Flandes y el concepto artístico está plenamente impregnado de aristas barrocas. A pesar de tener más de tres siglos de existencia, la conservación del mismo es muy buena.


Las esculturas y relieves son de Pedro Roldán excepto la imagen que lo preside, la Virgen cambiando los pañales al Niño que se atribuye a Luisa Roldán en una fecha anterior a la del propio retablo.


En el vemos cómo cuatro columnas salomónicas de seis espiras decoradas con pámpanos separan las calles laterales de la central.

La iconografía del retablo mayor se centra en la Orden Franciscana, titular del templo. En él se encuentran San Francisco de Asís portando el crucifijo y por encima el busto de San Miguel con la balanza y la espada (foto de arriba) y en el lado derecho Santa Clara portando el ostensorio con el que espantó a los sarracenos y el busto de Santa Catalina con la rueda de su martirio (foto de abajo). Se cree que estos dos bustos pudieron salir de las manos de Luisa Roldán.


En el ático hay un relieve de la Natividad de la Virgen obra de Pedro Roldán y a ambos lados las imágenes de San Juan Bautista y San Juan Evangelista y en el remate el escudo de la Orden de Santa Clara.

En el banco se sitúa el Sagrario de plata con incrustaciones en marfil que realizó el orfebre Manuel Domínguez en 1967 estando flanqueados por dos figuras que representan a San Buenaventura  y San Antonio de Padua.


miércoles, 17 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (1): la Portada.




Un convento que pasa desapercibido. En el número 22 de la calle Águilas, a medio camino entre la Plaza de Pilatos y la Plaza de la Alfalfa, un pórtico monumental de piedra destaca sobre unos muros gruesos que se extienden a lo largo de gran parte de la citada calle. Junto a esta entrada nos encontramos un azulejo con la imagen de San Pancracio, un santo muy venerado por los sevillanos y que tiene su adoración especial cada lunes.


Por esta razón, esta iglesia de una sola nave, que pertenece a la Congregación de Franciscanas Clarisas desde los primeros años del siglo XVI y cuyo nombre formal es de Iglesia del Convento de Santa María de Jesús, es más conocida con el sobrenombre de la Iglesia de San Pancracio.


Fue en 1498 cuando el Papa Alejandro VI concedió a Don Álvaro de Portugal el permiso para la fundación de un monasterio según la regla de Santa Clara, permiso conservado en una bula plomada con hilos de color rojo y amarillo que se conserva en ella archivo del convento.

El convento fue fundado en el año 1502 cuando Don Álvaro recibió el permiso del Cardenal Cisneros para fundarlo y comprar unas casas de la colación de San Esteban a la condesa de Haro, aunque no sería hasta unos años después cuando se contrató el levantamiento de la iglesia, la zona de las habitaciones y el refectorio al arquitecto cántabro Pedro Díaz de Palacios quien fue el encargado de diseñarlo al igual que el Convento de Santa Madre de Dios situado en el barrio de San Bartolomé. Para habitarlo llegaron doce monjas del convento de Santa Isabel de Córdoba a la orden de la abadesa Marina de Villaseca.

Los inicios de la congregación, como decíamos, fueron en unas casas particulares aportadas por su fundador, Álvaro de Portugal, familiar directo de la Reina Católica, pero no sería hasta el periodo 1588-1595 cuando el arquitecto Pedro Díaz de Palacios levantó un edificio que tiene como centro un claustro principal en torno al cual abren la iglesia, el refectorio, la enfermería, sala capitular y dormitorios. El claustro consta de tres galerías con arcos peraltados sobre columnas de mármol en la planta baja y vanos adintelados en planta alta, mientras que su galería sur comunica con un pequeño patio de arquerías sobre columnas. 


El 31 de julio de 1765, el convento fue destruido en gran parte a causa del fuego ocasionado por la caída de un rayo. En una noche tormentosa se prendió fuego a la parte alta de los dormitorio. Pronto se corrió hacia la escalera principal y la techumbre de otras estancias. En medio de la tormenta las monjas fueron evacuadas hasta el convento cercano de San Leandro.

Un año largo duraron las obras del nuevo edificio que es el que conocemos actualmente con ciertas adaptaciones que se efectuaron en 1850.


En el muro exterior del convento está situada la entrada principal a la iglesia, una puerta adintelada de estilo renacentista-manierista realizada por Alonso de Vandelvira en 1590 rematada con dos columnas que sostienen un dintel sobre el que vemos dos ángeles que sostienen la leyenda siguiente: "SANCTA MARIA ORA PRO NOBIS. SE REN. AÑO DE 1695".

Sobre el dintel nos encontramos una hornacina con la imagen tallada de la Virgen María realizada por el escultor Juan de Oviedo en 1695.