miércoles, 10 de abril de 2013

Mojón perrero.



No sé si quedarme con la gracia del que tuvo la feliz idea de poner el cartelito (ojo, y lo bien hecho que está) o con la escasa educación del perro (por decirlo sin mucha acritud hacia su amo) que puso esta pica en el terreno circundante a una acacia. El perro se quedó a gusto desde luego, y a nosotros no nos queda otro remedio de echar una media sonrisa al leer el banderín al que no le falta un detalle (mojón perrero, 11-04-13)
Lo dicho, el mojón del perro ha quedado inmortalizado para la eternidad.

martes, 9 de abril de 2013

Los azulejos del 17 de la Calle Monsalves (2): escenas campestres.



Continuando con la argumentación del post anterior, en el 17 de la Calle Monsalves tenemos dos balcones y dos ventanas con azulejos enmarcando sendas aberturas.
En ellos se reflejan escenas campestres, algunas un tanto bucólicas. Toros, caballos conejos, aves, ciervos e incluso caracoles se mezclan con alguna figura humana y algún edificio de corte pastoril, pozos o iglesias.








lunes, 8 de abril de 2013

Los azulejos del 17 de la Calle Monsalves (1): San Andrés y el Arcángel San Gabriel.



Es curioso como en cualquier rincón de Sevilla puedes encontrar un detalle que te llame la atención. El número 17 de la Calle Monsalves tiene dos vertientes muy diferentes de la utilización del azulejo en sus instalaciones, por un lado vemos dos retablos cerámicos colocados en el zaguán del edificio y, por otro lado, tenemos unos azulejos con escenas más bucólicas en los balcones.


El Arcángel San Gabriel fue realizado en la Cerámica Navia y pintado por Manuel García Rodríguez en los años cincuenta del siglo pasado.

A los pies del Arcángel distinguimos e puerto de Sevilla con los galeones españoles sobre el agua, la Torre del Oro y la Catedral al fondo.



La imagen de San Andrés está en el otro retablo cerámico. a su iconografía ya característica se les une la Torre del Oro y la giralda al fondo de la imagen. Los autores fueron los mismos que los del retablo anterior.

domingo, 7 de abril de 2013

Alfonso XII se quedó sólo.



Antaño, quiero decir hace ya bastantes meses, la efigie del Rey Alfonso XII se ha quedado solitaria en este azulejo.
Y quiero decir solitaria porque lo que podemos ver en la foto de arriba no era sino la cabecera de un antiguo anuncio que indicaba la existencia cercana de la Residencia Femenina Santa Ana, cuyo edificio se encontraba a pocos pasos de esta esquina de la Calle Alfonso XII con Almirante Ulloa.
Esta residencia, que fue creada en 1992, y ya no es sólo femenina, los tiempos han cambiado y en la actualidad es compartida por chicos y chicas.
Se ve que la reforma del edificio donde se encuentra el azulejo dio con su casi desaparición. Esperemos que alguien tome cartas en el asunto y recoja el testigo para recuperar esta forma de publicidad tan primitiva y de la que no pocos ejemplos tenemos en nuestra ciudad.


sábado, 6 de abril de 2013

El taller de Castillo Lastrucci.



En la fachada del número 48 de la Calle San Vicente tenemos este azulejo que nos recuerda donde estaba situado el taller del insigne escultor e imaginero Antonio Castillo Lastrucci.
De sus manos y sus gubias salieron imágenes tan importantes para nuestra Semana Santa  como el Misterio de Jesús ante Anás, la Virgen del Dulce Nombre y Juan Bautista, el Misterio de la Presentación de Jesús al Pueblo (San Benito), la imagen de la Virgen de la Hiniesta, el Cristo de la Buena Muerte (Hiniesta),María Santísima de la O, el Cirineo y el esclavo para el paso del cristo de las Tres Caidas o el Cristo de la Redención y la Virgen del Rocío (Beso de Judas) al que se le menciona en este azulejo colocado en la puerta de su antiguo taller.
Fue, sin duda, uno de los grandes escultores sevillanos del siglo XX y, con motivo del cincuentenario de la bendición de la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas, la hermandad colocó este azulejo como recuerdo de dicho acto.

viernes, 5 de abril de 2013

Silencio pueblo cristiano...



En la puerta de la Iglesia de San Antonio Abad podemos leer este azulejo dedicado a Manuel Centeno, cantaor y saetero, quien todas las madrugás apostaba su figura en este sitio y cantaba a la ruz de guía de la Hermandad del Silencio.
Cantaba, como dice el azulejo, "Silencio pueblo cristiano...", saeta que sirvió como entradilla musical a un programa de radio con temática cofrade llamado "Saeta", primero en Radio Vida y que después sería la COPE.
Manuel Jiménez Centeno, artista payo y emperador del cante, muy querido por toda la afición, fue considerado uno de los mejores saeteros de todos los tiempos. Su nombre artístico fue Manuel Centeno, nació en Sevilla en el año 1.885 y murió en Cartagena en el 1.961.
Fue cantaor, matador de novillos, actor y tenor de zarzuela. 
Estuvo dedicado al toreo, pero lo abandonó tras haber recibido dos cornadas. Afortunadamente se dedicó al cante por necesidad de ganarse la vida de alguna manera donde destaco por saetas en la primera mitad  del siglo pasado.

jueves, 4 de abril de 2013

La calle del poeta Miguel Cid.



En la Plaza del Triunfo, a los pies del monumento a la Inmaculada Concepción podemos ver la estatua de cuatro personajes históricos sevillanos que, cada uno en su esfera, defendieron, promocionaron o glosaron la  inmaculada concepción de la Virgen María.
Allí están el teólogo jesuíta Juan de Pineda, el insigne pintor Bartolomé Esteban Murillo, el escultor no menos insigne Juan Martínez Montañés y el menos conocido de todos, un poeta de nombre Miguel Cid.
Pero Miguel Cid no sólo tiene retrato y monumento en Sevilla, también tiene calle junto a la Iglesia de San Vicente, donde empieza y termina en la Calle Marqués de la Mina.
Sobre la fachada eclesial podemos ver este azulejo inmaculista bajo el nombre del poeta y sobre otro azulejo donde se lee una de sus famosas coplas a la Inmaculada Concepción:

Todo el mundo en general
a voces reina escogida
diga que sois concebida
sin pecado original.

Sobre la autoría de estos versos por parte del poeta hay discrepancias ya que fue su hijo quien publicó la obra dispersa de Miguel Cid y en ella incluyó estas coplas sin conocer exactamente su procedencia. Pero esto da para otro texto y en otra ocasión.