viernes, 15 de junio de 2018

La fachada del Hospital San Juan de Dios (1).




El Hospital San Juan de Dios comenzó siendo un chalet llamado 'Villa Amalia' del barrio de Nervión en 1943, donde los hermanos atendían a los niños afectados por la poliomielitis y sus secuelas. Superada la enfermedad gracias a la vacuna, el hospital se adaptó a las necesidades sociosanitarias que fueron apareciendo, incorporando quirófanos, área de hospitalización y consultas externas en los años 80.

Entre 1946 y 1951, ese inmueble se transforma en un edificio parecido al actual gracias, sobre todo, a las aportaciones de la sociedad. Por aquella época el centro fue llamado Sanatorio de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder.

El autor del diseño fue el arquitecto Aurelio Gómez Millán. Edificó una Villa de estilo Regionalista. El edificio, con un amplio jardín delantero que no responde a la etapa regionalista sino más bien a una época de transición hacia el racionalismo, pero que mantiene una decoración proveniente del regionalismo que ha sido denominada por los técnicos como neobarroca blanca. 


El Gran Poder visitó en una tarde lluviosa de 1965 el hospital con motivo de las llamadas misiones populares. Siendo hermano superior Serafín Madrid O. H. (creador del teléfono de la esperanza), se instalan en el edificio las Escuelas Profesionales y se abre el colegio de educación especial con 250 niñas.

 A finales de los 70 se acomete la primera gran reforma para adecuar el área médico-quirúrgica. Esta orden católica fundada en Granada en 1593 ya se planteó en los años 90 una ampliación del hospital al entender que se había quedado pequeño ante las demandas de la sociedad.

Actualmente, el edificio ha crecido y es considerado uno de los mejores hospitales de la ciudad.

martes, 5 de junio de 2018

Vistas de Sevilla desde el Hospital Virgen Macarena.




Durante una larga estancia en el Hospital Virgen Macarena atendiendo a mi padre en una, también, larga enfermedad tuve la oportunidad de disfrutar de estas vistas de nuestra ciudad. Dentro del tedio de la estancia en una habitación hospitalaria, mira al frente y reconocer muchos de los edificios emblemáticos de Sevilla fue uno de los mejores entretenimientos.


La Giralda y la Catedral se distinguen a lo lejos, construidas sobre uno de los puntos más altos de nuestra geografía. A su derecha llama la atención el entramado de madera del moderno edificio de la Encarnación, el Metropol Parasol del arquitecto Jürgen Mayer.


En esta foto podemos ver, de izquierda a derecha, la torre de la Iglesia de San Pedro, a su derecha y un poco más cercana el torreón del Palacio de las Dueñas y la espadaña del Convento de Santa Ángela de la Cruz. Más a la derecha se puede identificar la cúpula y torre del Oratorio de San Felipe Neri.


Imponentes al fondo las dos torres de la Plaza de España, a la izquierda la torre sur y a la derecha la torre norte. A la izquierda de la foto y más cercana, la iglesia del Convento de Santa Isabel con su característica espadaña, más a la derecha la Iglesia de los Terceros de la calle Sol y su espadaña en tonos ocres y tierra, y más a la derecha distinguimos la torre de la Iglesia de San Marco.


En esta perspectiva, y teniendo como fondo al Puente del V Centenario, tenemos un primer plano de la Iglesia de San Luís de los Franceses con su imponente cúpula y las dos torres que flanquean la fachada barroca. Justo delante de estas podemos distinguir la torre de la Iglesia de Santa Marina y la chimenea de 40 metros de la antigua Fábrica de sombreros Fernández y Roche.

A la izquierda de la foto se pueden apreciar las torres y cúpula de la Iglesia de San Ildefonso y, a su derecha, la cúpula de la Iglesia de Santa Cruz (la espadaña blanca la podemos ver entre las torres de la Iglesia de San Luís de los franceses).

Delante de la cúpula de Santa Cruz, vemos parte del edificio del Archivo Histórico Provincial de Sevilla (reloj en fachada y mirador art nouveau), justo en la esquina de la calle Almirante Apodaca con Alhóndiga.


A la izquierda la torre norte de la Plaza de España. A continuación la Iglesia de Los Terceros, la torre de San Marco, la torre de la Iglesia de San Bernardo, a su derecha podemos ver levemente la torre de la Iglesia de Santa Catalina y a su lado la Estatua de la Fe que corona la cúpula de dicho templo. Finalmente nos encontramos con la inimitable Iglesia de San Ildefonso y sus torre gemelas y cúpula en tonos albero, blanco y rojo.


En el centro de este foto se sitúa la torre de la Iglesia de Omnium Sanctorum, detrás de las palmeras del parque del Parlamento de Andalucía. Al fondo a la izquierda la torre de la Iglesia de Santa Ana de Triana.


En el centro de la imagen vemos la torre de la Iglesia de San Gil. A su izquierda se ve la espadaña y el techo del crucero de la iglesia del antiguo Convento de Montesión. Más al fondo se distingue el torreón del Palacio del Marqués de la Motilla en la calle Laraña. A la derecha, al fondo, se distingue la mole de cemento de la famosa Torre de los Remedios.


A la derecha, la Torre de los Perdigones. A su izquierda, un edificio de la Junta de Andalucía, Torretriana. Más a la izquierda la famosa Torre Pelli y, delante de ella, la Torre Schindler. Finalmente, empequeñecida por lo anterior, se distingue fugazmente la Torre de Don Fadrique.


A  la izquierda del Hospital Virgen Macarena está situado este inmenso edificio que, en su origen, fue un añadido al Hospital de las Cinco Llagas y data de 1540. Fue remodelado en 1958 y proyectado por el arquitecto municipal Antonio Delgado Roig. Destaca de este impresionante conjunto arquitectónico su organización a través de varios patios porticados y jardines, por lo cual es famoso, creando un ambiente envolvente claramente regionalista. Es el Hogar Virgen de los Reyes.

Este edificio, ha hecho las veces de hospicio y años más tarde de hospital, bajo la dirección de las religiosas de la Orden de la Caridad.

Este lugar acogía a enfermos terminales, los cuales encontraban su último lugar de descanso. En él murieron centenares de personas víctimas de las enfermedades, de las distintas epidemias que azotaron a la ciudad de Sevilla siglos atrás o de los desastres de la guerra. Todo ello además en un entorno donde se enterraban a las víctimas de estas epidemias y muertes violentas, baste recordar entre ellos al famoso imaginero Martínez Montañés.

Debido a estas muertes y al tratarse de un hospital, se procedía a enterrar los cuerpos en los patios interiores y en los exteriores del mismo. Es por ello que podemos considerar la zona del edificio y sus alrededores como un cementerio en toda regla.

La construcción mantiene hoy en día su antigua estructura, pues las habitaciones, celdas y salas son las propias de un centro de salud. En la actualidad, el Ayuntamiento de Sevilla y la Diputación Provincial llevan a cabo en el edificio diversos talleres ocupacionales, centro de adultos, actividades y lúdicas.
Se dice que existen fantasmas en el recinto.


Este gran edificio es el Parlamento de Andalucía, antes Hospital de las Cinco Llagas. Con esta vista damos por concluido el repaso a la vista que se tiene desde las octava planta del Hospital Virgen Macarena, no sin antes hacerle un guiño al Giraldillo, tan derecho y tan estirado, allí en lontananza.


miércoles, 30 de mayo de 2018

El símbolo de la Cuesta del Bacalao.




En la imagen de arriba podemos ver una representación gráfica de un lomo de bacalao. Es los ue veríamos los modernos. Sin embargo, esta palanca de madera que representa, efectivamente, un lomo de bacalao no es ni más ni menos que un grandioso ejemplo de la recuperación de la memoria histórica de la ciudad.

La calle Argote de Molina, conocida popularmente por Cuesta del Bacalao, toma prestado su sobrenombre de los pequeños comercios de ultramarinos que existían en ella desde el siglo XIX hasta hace unas décadas que los bares, restaurantes y zonas de ocio ocuparon su lugar.

En la esquina que vemos existía una tienda de ultramarinos que tenía el nombre de "El Brillante" regentada por D. Jesús Sanz. Allí como no podía ser de otra forma, podríamos conseguir todo tipo de alimentos y especias, muchos de ellos llegados de allende los mares.

Uno de ellos era el bacalao, un alimento que, si bien se pescaba en las frías aguas del Océano Ártico, llegaba a nuestra ciudad secado y dispuesto para ser vendido. La tradición de secar el pescado para conservarlo se remonta a la época vikinga, pero el proceso de salar pescado comenzó en el siglo XV, cuando los pescadores españoles y portugueses navegaban a Terranova. Este bacalao, preservado en sal, se mantenía en buen estado durante la travesía.

El bacalao seco salado también es popular en los países católicos, gracias a una tradición que data de la edad media. El Papa ordenó a los católicos comer pescado en lugar de carne durante la Cuaresma. De esta forma, los océanos nórdicos exportaron este pescado a los católicos del mundo durante muchos años y aún lo siguen haciendo, confirmándose una de las tradiciones más "rancias" de la religiosidad sevillana de la primavera.


D. Jesús Sanz colocó en el sitio que vemos ahora (desde 1922 a 1976) un bacalao de madera, símbolo de su establecimiento y que, con el tiempo, también se convirtió en símbolo de una calle y símbolo de una ciudad que tiene en su Semana Santa una forma de dar vida al cordón umbilical de la Cuesta del Bacalao con las tradiciones centenarias de Sevilla.

Con el tiempo, "El Brillante" cerró y el "bacalao" de la calle Argote de Molina se fue deteriorando. Treinta y siete años después, en 2013, un empresario sevillano, D. José Baco, mandó restaurarlo a Dña. Beatriz Zamora, ofreciéndolo después al Ayuntamiento, quien ordenó colocarlo de nuevo en su original emplazamiento para recuerdo de una época, de una calle y de unos comerciantes que nos acercaban los productos del Nuevo Mundo y ... del Polo Norte.

martes, 29 de mayo de 2018

La historia de la calle Placentines.




La calles del centro de Sevilla, aún enmascaradas dentro de la propia historia de la ciudad, también tienen su propia historia que le confieren un carácter particular. El caso de la calle Placentines no es ajeno a esta circunstancias. 

Gracias a la asociación "Raigambre de Sevilla" que colocó el azulejo (año 2000)  que vemos más abajo y a D. Juan Aragón (sito en calle Águilas, 25 según podemos ver en su firma) podemos conocer, aunque sea en una pincelada, el origen de esta calle que albergó a italianos venidos de la ciudad de Piacenza, nombre propio cuya traducción debiera ser Plasencia, pero como aquí cerquita en Extremadura tenemos una ciudad de este mismo nombre, evitaremos el duplicado tomando su forma italiana.


Piacenza es una de las ciudades importantes de la región de Emilia-Romana, una región del norte de Italia que se extiende desde el Mar Adriático hasta casi el Mediterráneo sin tocar la costa. A pesar de tener abierto paso fluvial a través del río Po hacia en Adriático, la ciudad de Piacenza ha tenido más vínculos con el Mediterráneo al que tienen a escasos kilómetros a través de la ciudad de Génova.

Cuenta la historia que los piacentinos (o placentinos) llegaron a la ciudad an ayuda del Rey San Fernando para la conquista de la misma. En agradecimiento de su labor, el propio rey les permitió ciertos privilegios: tener calle propia, horno para pan y baño para los aseos.

Con el tiempo fue modificándose la calle y, aunque sufrió cierta deslocalización respecto a sus vecinos, el nombre de Placentines permaneció en recuerdo de su peculiar origen y fue tomado como nombre de la calle en el siglo XIX.


Como curiosidad podemos comentar que la esquina de la calle Placentines con el Palacio Arzobispal fue llamada Matacanónigos. 

Se le llamó así al menos al principio del siglo XIX por las corrientes de aire que se formaban en invierno y las pulmonías que provocaban. Como los residentes del Palacio Arzobispal eran los que más frecuentaban la zona, entre ellos los canónigos, pues eran los que más se constipaban y de ahí el peculiar nombre.

lunes, 28 de mayo de 2018

El Escudo de Sevilla.



El escudo arriba representado, en versiones más o menos similares, ha sido considerado el Escudo de Sevilla durante décadas, sin embargo no ha sido hasta finales del año pasado (2017) cuando por fin se ha oficializado mediante elección por el Plano del Ayuntamiento de la ciudad y el registro consecuente en el Registro Andaluz de Entidades Locales

Como pueden ver, el escudo aprobado representa "la figura de Fernando III con túnica y calzado de gules, capa de azur ribeteada de oro, coronado de lo mismo, con una espada de plata guarnecida de oro en su mano diestra y cruz de oro en la siniestra", acompañado por San Isidoro y San Leandro, "ambos vestidos con alba y calzado de plata, capa pluvial y estola de oro, con mitra de lo mismo forrada de plata y cruz en el frontal".

También figuran en el escudo "la inscripción NO&DO de oro intercalada por una madeja de lo mismo", así como una "corona real abierta". La imagen también incluye el "lema en plata" de "muy noble, muy leal, muy heroica, invicta y mariana", en referencia a la ciudad de Sevilla. Durante el Pleno ordinario del pasado mes de enero, cuando fue aprobado definitivamente el diseño de este escudo, el PSOE, el PP y Ciudadanos apoyaron el mismo Escudo de Sevilla.

domingo, 27 de mayo de 2018

La casa del tigre.




Todo el que gusta de callejear por el centro de nuestro casco histórico conoce la pequeña calle Amparo, a medio camino entre la Plaza de San Martín y el Pozo Santo. Pues bien, en esta calle, sobre la fachada del número 9 podemos ver el curioso azulejo que les muestro más arriba y que hace alusión a la antigua existencia de un tigre en el interior de dicha vivienda. Como las historias del tigre y del edificio por sí mismo van de la mano, recordémosla y encontrarán la explicación de este famoso ya "salto del tigre".

La “Casa del Tigre”, como se la conoció desde hace ya más de cincuenta años, se mandó edificar en el año 1898 por el que fuera Gobernador Militar de la ciudad de Sevilla y Caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén don Pedro Parias González, destinándola a su residencia particular. Dicho edificio, se construyó sobre el solar de una vieja posada del siglo XVI, llamada de Santa Teresa, por haber pernoctado en aquel lugar Santa Teresa de Ávila, así como sobre una antigua casa particular del siglo XVII. Edificios que siempre estuvieron rodeados de viejas leyendas.

Tras construirse el definitivo edificio a finales del siglo XIX, se convertirá en la residencia oficial del Gobernador de la ciudad. La entrada principal del edificio, se encontraba orientada hacia la fachada de la Calle don Pedro, a través de la cual, se daba acceso a un amplio patio de columnas y unas románticas escaleras de caracol que comunicaban al invitado con la plata superior, dandole un aspecto decimonónico. La fachada de la calle Amparo, era la antigua fachada de servicio, por cuya puerta principal, entraban los carruajes del señor, hasta la segunda escalera de mármol, que comunicaba con la planta superior.



En el año 1943, tras el fallecimiento del Gobernador Parias, dicho edifico, pasa por compraventa a manos de don Isacio de Contreras, un conocido aristócrata y político de la ciudad de Sevilla, natural de Alcalá la Real, en la provincia de Jaén. Debido al mal estado de conservación, se tuvo que reformar casi por completo. Reforma que tuvo lugar en el año 1956, por la cual se cambió la orientación de la entrada principal de la casa hacía la Calle Amparo, reformando la fachada de esta calle y dividiendose el edifico en varias fincas independientes que hoy son locales comerciales ocupados por los artesanos mas antiguos de la ciudad, entre los que hay escultores, grabadores, doradores y bordadores, dos pisos en la primera planta y un piso en la segunda planta.

El edificio permaneció alquilado a la familia del famoso poeta Saenz de Andino por la familia Contreras, durante unos años, tras lo cual se alquiló a don Javier Lasaleta del Clos, Director del Zoológico de Jerez de la Frontera. Dicho inquilino, era propietario de dos tigres, que había cazado y criado en uno de sus frecuentes viajes a África. Al criarse en cautiverio los tuvo durante mas de diez años como animales domésticos en el edificio, y fue, entonces, cuando comenzó a llamarse popularmente “La casa del Tigre”.

Tras pasar de nuevo el uso del edificio a la familia propietaria se inicia una nueva reforma en el año 1977 en la que se restituirán vigas, y reforzaran viejos muros que habían sido aprovechados de las antiguas casas del siglo XVI y XVII en la reforma anterior. Se convertirá en la residencia familiar de los actuales propietarios desde el año 1978.

En la actualidad, la propiedad del edifico, ha procurado mantener viva la historia y singularidad de la casa, respetando en todo momento su antigua distribución, manteniéndolo en el mejor estado de conservación posible y albergando en su interior una gran colección de recuerdos familiares, muy vinculados con la historia de la ciudad y de España. Y en la fachada de la calle Amparo tuvieron a bien colocar un azulejo recordando a los sevillanos la historia del tigre del Director del Zoológico de Jerez.

viernes, 25 de mayo de 2018

El azulejo de la Barriada de la RENFE.




Junto al número 4 de la calle Brillante, en pleno corazón del barrio de la Macarena, podemos ver dos azulejos. El de la derecha del edificio indica la existencia de un centro social de gran vida interna y con actividades socio culturales prácticamente todo el año. Este centro lleva el nombre de San Francisco de Asís.

El nacimiento del Centro Cultural San Francisco de Asís se gesta hacía el año 1978, donde un buen grupo de amigos conciben la idea, la mayoría vecinos de San Francisco de Asís. El objetivo fue buscar un lugar de reunión desde donde trasladar la cultura a los vecinos de la barriada.


El segundo de ellos es el azulejo que encabeza este texto. Hace honor al origen de la barriada. Ésta es conocida por la Barriada de la RENFE pues se construyó pensando en que sirviera de hogar para los trabajadores de esta entidad pública a principio de los años sesenta del siglo pasado.

El azulejo fue colocado en el año 2004 y, junto al Arco de la Macarena, dibujado en el centro en referencia al barrio, se pueden ver dos locomotoras de trenes, una de carbón, como las que existían en los tiempos de creación del barrio y otra de un tren de alta velocidad AVE, reflejo de los tiempos de colocación del azulejo.