lunes, 7 de octubre de 2013

Iglesia de Santa María la Blanca (12): el Retablo de la Santísima Trinidad.



Se encuentra situado en la nave de la Epístola, entre la Sacristía y la portada lateral. Se trata de una pieza fuera de escala, por su monumentalidad, y fuera de sitio, ya que desdice este retablo neoclásico en un templo barroco del siglo XVII. 
Está realizado en madera, con pilastras de orden corintio. De la parte frontal cuelgan capiteles péndola. El grupo escultórico que alberga, con la Trinidad, es obra atribuida con fundamento a Blas Molner (1737-1812), un escultor valenciano afincado en Sevilla desde 1766, en donde llegó a ser Director de la Academia de las Tres Nobles Artes, y uno de los principales representantes de la escultura neoclásica en esta ciudad.

Como es tradicional en esta iconografía aparece Dios Padre teniendo a su derecha a su Hijo, ambos sedentes sobre la bola del mundo y nubes a los pies. Corona el grupo el Espíritu Santo en forma de paloma. A los pies de Jesucristo un ángel porta la cruz. En el banco del retablo figura un interesante grupo de la Piedad, de barro cocido.
El retablo procede del Beaterio de la Trinidad, institución que aunque tiene su origen en 1717, su templo no se abrió al culto hasta 1790, siendo bendecido por su bienhechor, don Bartolomé Cabello Barroso, racionero de la catedral y párroco de Santa María la Blanca. A instancias suya se trasladó este retablo a Santa María. La fecha debió ser en torno a 1793.

domingo, 6 de octubre de 2013

Iglesia de Santa María la Blanca (11): la nave de la Epístola.



A la derecha de la iglesia nos encontramos con la nave de la Epístola que comienza, a los pies del templo, con  la capilla Bautismal y finaliza con el Retablo de San pedro en cátedra. De los muros de esta nave nace una puerta que nos lleva a la Capilla Sacramental que limita con el muro exterior de la Calle Archeros.
La bóveda de la nave de la  Epístola es de arista.


Además de los anteriormente citados podemos ver allí el Retablo de la Santísima Trinidad con una pequeña hornacina donde se representa, en barro, la escena de la piedad.











sábado, 5 de octubre de 2013

Iglesia de Santa María la Blanca (10): Retablo de la Piedad.



El lienzo que podemos ver en la imagen fue realizado en el siglo XVIII por Domingo Martínez y lleva por título "la Anunciación de la Virgen". está colocado en este retablo por la sencilla razón de que el retablo original está depositado, de momento, en el Museo de bellas artes de la ciudad y se está procediendo a su restauración. Por tanto, aunque visualmente no podamos verlo representado, vamos a proceder a describir este Retablo de la Piedad tal cual es según lo hizo el Profesor Don Teodoro Falcón.


el Retablo de la piedad se halla en la nave del Evangelio, y fue realizado por Luis de Vargas en 1564. 
Está ejecutado en madera pintada, estofada y policromada. Mide 4,76 metros de altura por 3,40 de anchura. Se hizo por encargo de Francisco Ortiz Alemán y su esposa Melchora de Maldonado, según consta en la base del retablo, en el marco, con la fecha de realización y de restauración en 1774. 
Se trata de un tríptico, de arcosolio, con tablas al óleo separadas por cuatro columnas abalaustradas.


Preside el tema de la Piedad con rasgos manieristas. En el centro-derecha de la composición figura la Virgen, con su Hijo muerto, depositado sobre una sábana. Le ayudan San Juan Evangelista y las Marías. Besa los pies del crucificado la Magdalena arrodillada, teniendo en primer plano un plato hondo con la esponja ensangrentada, y dos recipientes para ungirlo, con tipologías características de la época. Arriba, al fondo, el monte Calvario y, a la izquierda, un grupo rodea el Santo Sepulcro. En la gama de colores predominan los tonos pardos. La Virgen, con túnica rojiza, manto marrón y velo blanco. La firma del autor se halla en el ángulo inferior derecho: Luisius de Vargas faciebat.


En el tímpano preside un relieve con el Padre Eterno y en las enjutas la Fe y la Caridad. Según Ponz (1780) figuraban también los retratos de los donantes. En las calles laterales se hallan las tablas de San Juan, a la izquierda, y de San Francisco, a la derecha. San Juan Bautista (1,43 x 0,51) se halla representado de pie, delante de un árbol, con un libro en la mano izquierda y con la derecha señala al Cordero de Dios. La Estigmatización de San Francisco de Asís, representa al santo arrodillado, en presencia de un ángel. En este retablo figuraba la imagen de San Pedro en 1730. Consta que el retablo ha sido restaurado en varias ocasiones: en 1774, lo que se aprecia en la decoración rocalla, y en 1880, por Manuel Lucena.


Al cerrarse el templo de Santa María la Blanca en 2010, el tríptico se depositó en el Museo de Bellas Artes, hasta su reapertura. Allí está siendo restaurado de nuevo.





viernes, 4 de octubre de 2013

Iglesia de Santa María la Blanca (9): Retablo del Sagrado Corazón de Jesús.



Junto a la capilla de San juan Nepomuceno nos encontramos este retablo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, cuya imagen lo preside y es acompañada de otras cuatro más pequeñas, dos a ambos lados del retablo.








jueves, 3 de octubre de 2013

Iglesia de Santa María la Blanca (8): la Capilla de San Juan Nepomuceno.



Al fondo de la nave del Evangelio nos encontramos con esta capilla a la que se accede tras sortear una verja de hierro de doble hoja cuyo candado está, por lo general, casi siempre cerrado. Es la Capilla de San Juan Nepomuceno y, sobre ella, D. Teodoro Falcón, Profesor Emérito de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla nos refiere lo siguiente:
"Ya hemos indicado que en el templo anterior, en la cabecera de la nave del Evangelio, estuvo la capilla Sacramental, para cuyo retablo se colocó el 30 de septiembre de 1650 el lienzo de “La Última Cena” de Murillo. Al reestrenarse el templo en 1665, el cuadro pasó a ocupar el lugar donde en la actualidad se halla el retablo de San Pedro, sirviendo su altar de Comulgatorio. En aquella capilla quedaron las titulares de las Hermandades, fusionadas en 1672, con las imágenes del Cristo del Mandato y la Virgen del Pópulo. Los orígenes del cambio de advocación de la capilla, y la realización de un nuevo retablo, se inició el 31 de diciembre de 1750, cuando don Martín de Villarreal, Hermano Fiscal de las Cofradías, donó una talla de San Juan Nepomuceno, en torno a la cual surgió una nueva Hermandad con ese nombre. En Cabildo de 18 de enero de 1756 las Cofradías “concedieron a la Hermandad del Sr. San Juan Nepomuceno el uso del altar y lámpara de plata de Ntra. Sra. del Pópulo, para que en él puedan colocar la efigie del Sr. San Juan Nepomuceno, quedando esta Hermandad con el dominio del altar”. Juan de Nepomuk (h.1340-1393) es el santo patrón de Bohemia (actual República de Chequia). Había sido confesor de la reina Sofía de Baviera, siendo mandado martirizar por su esposo, el rey Wenceslao IV, al no revelar el secreto de confesión. Fue beatificado el 31 de mayo de 1721 y canonizado el 19 de marzo de 1729. Desde 1758 es patrón del cuerpo de Infantería de Marina de España.
Su iconografía lo suele representar con bonete, palma de martirio y con un crucifijo. ...
La realización del nuevo retablo, y la decoración del arco de ingreso a la capilla, sobre la reja, ambos de estilo rococó, se hicieron por tanto a partir de 1756. ... El retablo, que fue catalogado por los autores de la Guía artística de Sevilla, de fines del siglo XVII, se ejecutó entre 1756-1757. Es de planta ochavada. Consta de banco, cuerpo de tres calles enmarcadas por pilastras-estípites, y ático. Preside la talla de la imagen titular, de hacia 1750, cuando fue donada. En el Inventario parroquial de 1945 se describe así: “Tiene retablo de madera dorada, con la imagen del santo en el centro, de buena factura, con dos ángeles a los pies. Tiene también un Corazón de Jesús, con un grupo de ángeles al pie, rodeado de esplendores. En la parte superior del retablo un cuadro representando el martirio del santo y a los lados las imágenes de San Martín (de Tours), San Vicente Ferrer y San Francisco de Paula, todas buenas esculturas”. Todavía figura el “Sagrado Corazón de Jesús”, imagen de serie de Olot, presidiendo el retablo en ilustraciones del año 2000.
En la actualidad esta imagen se halla en otro altar próximo, en la misma nave. Con relación a la iconografía del retablo, Recio Mir añade que figuran Santo Domingo de Guzmán y la Fe, además del relieve del Padre Eterno, atribuyendo las tallas principales a Benito de Hita y Castillo.



En su interior podemos ver un retablo de estilo barroco del siglo XVIII con una hornacina central con una imagen del siglo XVII y cuatro pequeñas estatuas, dos a cada lado, que representan a San Martín de Tours (izquierda arriba), Santo Tomás de Aquino (izquierda abajo), la Alegoría de la Fe (derecha arriba) y a San Francisco de Paula (derrcha abajo).Bajo esta imágenes tenemos al Ecce Homo pintado sobre tabla. Por debajo existe un pequeño altar. Coronando el retablo hay una imagen de Dios Padre bendiciendo.




















miércoles, 2 de octubre de 2013

Iglesia de Santa María la Blanca (7): la nave del Evangelio.



A la izquierda de la iglesia nos encontramos con la nave del Evangelio, una nave con varios retablos en la pared lateral y una sóla capilla cerrada con una verja de hierro situada al fondo de la misma, junto al prebisterio.
Esta nave está separada de la nave central por cinco columnas de mármol rojo que soportan seis arcos de medio punto. el techo de la nave es una bóveda de aristas. Tanto de los retablos como de la capilla hablaremos en los siguientes posts.





martes, 1 de octubre de 2013

Iglesia de Santa María la Blanca (6): el Retablo Mayor.



El Retablo Mayor de la Iglesia de Santa María la Blanca es de estilo barroco, realizado en la segunda mitad del siglo XVII (sobre 1660). Ocupa por completo la pared del presbiterio y en su centro podemos admirar la imagen de  Nuestra Señora de las Nieves, en 1832.
Aunque hay dudas, tradicionalmente se viene atribuyendo la actual imagen, de candelero, con ojos de cristal y pelo natural, a Juan de Astorga (1777-1849). En la fecha de restauración de 1791, el imaginero tenía 14 años. Lo cierto es que la talla fue sustituida por otra en 5 de agosto de 1864, debido a su deterioro. Hacía quince años que había fallecido Astorga.


Santa María la Blanca es uno de los primeros en los que se emplearon las columnas salomónicas en esta ciudad. Sus orígenes se remontan a 1657.
El 23 de julio de ese año, el canónigo Justino de Neve, en calidad de Visitador de capillas, notificó al Cabildo catedral que había recaudado limosnas para su realización. A partir de entonces se inició su ejecución, paralelamente a la construcción de la capilla mayor, que trazó sin duda Pedro Sánchez Falconete. El 31 de agosto se contrató al maestro entallador y arquitecto Martín Moreno, el mismo artífice que había realizado el coro de esta iglesia el año anterior. 
El contrato del retablo lo suscribió, junto con el ensamblador, Justino de Neve. La obra, en madera de borne y cedro, debía estar acabada a fines de julio de 1658, por la que percibiría 14.000 reales de plata.
El resultado fue un espléndido retablo barroco, que consta, de abajo arriba, de banco, en el que se ubica el sagrario de plata, flanqueado por las tallas de San Pedro y San Pablo. Luego tiene un cuerpo, decorado por dos columnas salomónicas de cinco espiras, que apean sobre querubines. Sus capiteles son de orden compuesto. Tiene un camarín, que alberga la imagen titular, la Virgen de las Nieves. Ese espacio se cubre con cúpula gallonada de media naranja, apoyada sobre pechinas.


En el ático, sobre el frontón roto, hay una hornacina, prevista inicialmente para el manifestador del Santísimo en los días festivos, como consta en el contrato. En la actualidad alberga una pequeña imagen de candelero de San Emigdio (s. IV), obispo y mártir, natural de Ascoli Piceno (Italia), abogado de la peste y protector de los terremotos. Complementa la decoración escultórica de este retablo, en los laterales, las tallas estofadas y policromadas de la Fe y de la Esperanza sobre repisas.


En cuanto a a imagen de la Virgen de las Nieves que preside el retablo mayor no es la primitiva. La iconografía más antigua que se conoce de ella data de 1665. Figura en un grabado, realizado por Matías de Arteaga, que se halla en la primera página del libro de Fernando de la Torre Farfán. La Virgen luce un ampuloso traje, al parecer con miriñaque o guardainfante. A sus pies hay diez querubines y dos ángeles-niños que hacen de atlantes. Entre ellos se aprecia el perfil cónico del monte nevado. En esta iconografía el Niño mira a su Madre. La imagen era entonces de talla completa. Debía datar, al menos, del siglo XVI, y conservaba dos pares de manos, a causa de reformas experimentadas, tal vez, con ocasión del reestreno del templo.