domingo, 6 de agosto de 2023

El Museo Naval de Sevilla (6): Maquetas y objetos náuticos.

 


Modelo de la nao Santa María (1492). Anónimo, siglo XX. Museo Marítimo de la Torre del Oro (Sevilla)

Durante toda la edad media, coexistieron los buques de propulsión mixta, a vela y a remo, generalmente utilizados para la guerra (de los que los diferentes tipos de galeras fueron los más conocidos) con las "naves mancas" (así Ilamadas por no disponer de remos) aptas tanto para uso militar como comercial.

Naos como la "Santa María", desarrolladas a partir de la coca medieval, tenían e desplazamiento necesario para cruzar el océano con relativa seguridad y un bordo alto que les daba gran capacidad de carga


Modelo de la nao Victoria (1519). Anónimo, siglo XX. Museo Marítimo de la Torre del Oro (Sevilla)

En una nave como esta, el marino español Juan Sebastián de Elcano, con 17 de sus compañeros. completó la vuelta al mundo después de una navegación que duró casi tres años. La hazaña de Elcano, enfrentándose a los elementos, al hambre, al frio y a la enfermedad, por aguas desconocidas y ante la oposición de los buques de la corona de Portugal, no tiene igual en la historia marítima de la humanidad.


Modelo del galeón San Felipe (Finales del siglo XVII). Luis Santos Gómez, siglo XX. Depósito del Museo Naval de San Fernando (Cádiz).

La navegación oceánica, a partir del descubrimiento de América, revolucionó la construcción naval. Las líneas de la nao se afinaron para mejorar la velocidad, y se aumentó el desplazamiento y la altura de bordo para incrementar la capacidad de carga y multiplicar la artillería. Aparece así el galeón, protagonista de la mayoría de las actividades comerciales y militares de los siglos XVI y XVII tanto en el Atlántico, donde constituía el grueso de las Flotas de Indias, como en el Pacífico, donde el llamado Galeón de Manila unió las Filipinas con América durante dos siglos y medio.


Modelo del aviso Giralda (1898-1932). Anónimo, siglo XX. Museo Marítimo de la Torre del Oro (Sevilla)

El final del siglo XIX y el principio del XX fueron testigos de una evolución acelerada de la tecnología que coincidió con la pérdida de los últimos territorios de ultramar. Las dificultades presupuestarias y la pérdida de capacidad de los astilleros nacionales fueron causa de que buques como éste, de características modestas para la época y a menudo construidos en el extranjero, tuvieran que desempeñar un papel en la Armada de comienzos del siglo XX.


Modelo del Vapor de Ruedas Real Fernando (1817). Primer buque correo de éste tipo, construido en España para la "Compañía del Rio Guadalquivir" (Sevilla). La máquina, inventada por M. Watt, es una reproducción exacta de la original.



Mascarón de proa del Yate Giralda. Finales del siglo XIX. Madera policromada, Museo Marítimo de la Torre del Oro.









Cañón naval de bronce fundido de calibre 115 mm, fabricado en Dunkercke (Francia) en 1638 por Lamberto Borgerinck para Don Juan Claros de Guzmán, Marqués de Fuentes Genil, hombre de la cámara de Su Majestad y Capitán General de la Armada de Flandes.

Tres escudos coronan la parte superior de la caña, el del Almirantazgo de Flandes con dos anclas cruzadas, el del marquesado de Fuentes y el de los Habsburgo. Bajo el escudo del marquesado se puede leer: 

"DON IVAN CLAROS DE CUAMAN MARQES DE FUENTES GENTIL HOMBRE DE LA CAMARA DE SU MAGD Y SU CAPPN G DE LA ARMADA DE FLANDES"

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