viernes, 18 de abril de 2014

Nuestra Señora de la Palma.









El Santísimo Cristo del Buen Fin.












jueves, 17 de abril de 2014

María Santísima de Regla bajo el aroma de los pétalos de rosas.







María Santísima del Buen Fin, tras los pasos del Cristo de La Lanzada.










Jesús recibiendo la lanzada de Longinos.



Evangelio de San Juan.

19:31 Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilatos que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí.
19:32 Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él.
19:33 Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.
19:34 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.
19:35 Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.
19:36 Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo.
19:37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.

miércoles, 16 de abril de 2014

La Virgen del Carmen en sus misterios dolorosos.










Jesús de la Paz en las Negaciones de San Pedro.



Evangelio de San Juan.

18:12 El destacamento de soldados, con el tribuno y los guardias judíos, se apoderaron de Jesús y lo ataron.
18:13 Lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, Sumo Sacerdote aquel año.
18:14 Caifás era el que había aconsejado a los judíos: "Es preferible que un solo hombre muera por el pueblo".



La primera negación de Pedro


18:15 Entre tanto, Simón Pedro, acompañado de otro discípulo, seguía a Jesús. Este discípulo, que era conocido del Sumo Sacerdote, entró con Jesús en el patio del Pontífice,
18:16 mientras Pedro permanecía afuera, en la puerta. El otro discípulo, el que era conocido del Sumo Sacerdote, salió, habló a la portera e hizo entrar a Pedro.
18:17 La portera dijo entonces a Pedro: "¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?" Él le respondió: "No lo soy".
18:18 Los servidores y los guardias se calentaban junto al fuego, que habían encendido porque hacía frío. Pedro también estaba con ellos, junto al fuego.

lunes, 14 de abril de 2014

Los ojos verdes de San Pablo.



Como cada lunes santo, mi mirada se embelesa con estos ojos verdes que acuden  nosotros desde el Polígono San Pablo. Luís Álvarez Duarte fue su hacedor.
Dos estrellas que, aunque lloren de dolor, soportan nuestra mirada acompañándonos con la alegría de su barrio que la pasea por Sevilla al son de la música de sus bambalinas.