viernes, 18 de septiembre de 2020

El Via Crucis de la calle Conteros.



 Sobre la fachada enladrillada de la casa que ocupa el número 7 de la calle Conteros y que hace esquina con Argote de Molina, en el tramo medio de la famosa cuesta del Bacalao, nos encontramos este raro retablo cerámico que vemos en la fotografía. Al estar colocado a la altura de una segunda planta, nos resulta difícil tomar una foto frontal que quizá nos presentara mejor el conjunto cerámico.

Se trata de un conjunto de un conjunto de cuarenta y dos piezas (al no tener el borde verde pintado en la parte inferior, se cree que era aún mayor) pintados según la técnica de azulejo plano pintado y está datado en el siglo XVIII. Sus medidas son de 140 centímetros de largo por 120 de ancho y se cree que proviene de los talleres cerámicos valencianos.


En el retablo cerámico se recrea la tercera estación del Via Crucis, cuando Cristo, camino del Gólgota, cae por primera vez. En a imagen podemos ver también la imagen de un soldado romano y de Simón de Cirene ayudando a Cristo a sostener la cruz. El cirineo además rodea con su brazo el cuello de Cristo en señal de ayuda para levantarse.

En el centro también vemos una leyenda que dice lo siguiente:

¿Quien habrá que no se asombre
al ver caído en el suelo
al que es Rey de tierra y cielo
y todo es uno, Dios y hombre?.

Acompañan a la escena central y al texto algunos angelitos que portan los símbolos de la pasión, entre ellos la columna donde azotaron a Jesús y el gallo que cantó tres veces justo antes de la triple negación de Pedro.

Como curiosidad de este retablo cerámico, le traigo aquí ambas esquinas superiores donde mostramos sendos errores de colocación de los azulejos. 

El corazón con la espada debía ir en la parte derecha y con el vértice hacia abajo. la S que se enlaza en el tronco de un árbol debía estar a la izquierda e igualmente volteado para tener la corona en la parte superior de la copa del árbol.

En la última foto podemos ver el resultado de cómo debía haber quedado si el operario de turno hubiera entendido la imagen y, por ende, hubiera colocado correctamente los azulejos. Esta foto es propiedad de la estupenda página web dedicada a los retablos cerámicos de nuestra tierra www.retabloceramico.net.



jueves, 17 de septiembre de 2020

El tranvía 314.

 

Este tranvía formó parte de la serie 302-314 que fueron fabricados entre 1942 y 1945 en los Talleres de Tranvías de Sevilla en la Puerta Osario. Su coste fue de 78000 pesetas de entonces, abaratando, por su mayor capacidad de ahorro de transporte, las inversiones realizadas en vehículos construidos en Barcelona, Zaragoza o Valencia.

Tenían 3 ejes articulados que les permitía poder circular por las calles estrechas de la ciudad. De esos dos ejes, los dos extremos eran motores con ruedas de mayor tamaño, permitiendo que la caja del vehículo se mantuviera en la vertical de la vía, sin desplazarse hacia el interior de las curvas para no invadir las aceras. 


El 314 circuló en la líneas 3 (Eritaña), 18 (Guadaira), 24 (Heliópolis), 6 (Barrio León, la placa de esta línea es la que luce en la actualidad) y B (Camas), e incluso por ser el único de la serie con pantógrafo y enganche de husillo, llegó hasta San Juan de Aznalfarache, Coria del Río y La Puebla del Río. Su último servicio lo realizó en la Línea C, a la Base Aérea de Tablada, retirándose a las antiguas Cocheras de Triana en 1965, dónde quedó guardado hasta 1989, cuando las cocheras se derribaron para la apertura de la Ronda de Triana.

Las gestiones de la Asociación de Sevilla de Amigos del Ferrocarril, a través de Carlos Funes Palacios, socio de la misma e Ingeniero de la Dirección General de Transportes de la Junta de Andalucía, permitieron su rescate. 


Se restauró en los desaparecidos Talleres Icas de la Carretera de Alcalá, los trabajos fueron costeados por TUSSAM, a cuyas instalaciones se trasladó el 9 de marzo de 2005, donde se completó su recuperación y se instaló en la entrada de los mismos. Posteriormente en Octubre de 2012, fue llevado, con motivo de la exposición conmemorativa de los 125 Años del Transporte Público en Sevilla, a la Plaza de San Francisco. 

Al clausurarse dicha exposición, el 314 se trasladó a su actual ubicación en la Plaza de San Martín de Porres de Triana, frente al lugar donde estuvieron las antiguas cocheras,

miércoles, 16 de septiembre de 2020

La Virgen de la Milagrosa, en Triana.

 

En uno de los laterales de la plaza trianera de San Lorenzo nos encontramos a una de las imágenes de adveración mariana de más devoción en Sevilla, se trata de la figura de la Virgen de la Milagrosa.

La imagen de la virgen fue realizada por el artista escultor e imaginero José Lemus García sobre piedra artificial y fue colocada sobre un pedestal de ladrillo visto de gran altura. Como vemos en la foto, rara vez se ve a la virgen sin el ramo de flores que los propios vecinos alimentan continuamente.

José Lemus ejerció su actividad artística en los años sesenta, setenta y ochenta y falleció en 1994. La figura de la Virgen de la Milagrosa fue de sus primeros trabajos. Fue restaurada en el año 2006.


Como curiosidad podemos contar una anécdota referente al autor de la estatua. En la actual Plaza de la Milagrosa podemos ver una estatua de la figura de Rodrigo de Triana. 

Esta estatua fue mandada realizar por un grupo notable de trianeros tras buscar infructuosamente la anterior estatua que estuvo en la Exposición Iberoamericana de 1929 y después en Chapina hasta mediados de los años sesenta. 

El encargo lo recibió José Lemus y cobró por ella la cantidad de una peseta. Fue instalada en su actual localización en 1973. Así que Rodrigo de Triana y la Virgen de la Milagrosa de la plaza de San Gonzalo están unidas por nacer de las manos del mismo padre artístico.

lunes, 14 de septiembre de 2020

La casa natal de Manuel Rubio Tavira.

 

Estas veinticinco piezas que forman el panel cerámico que vemos en la foto de arriba se colocó en el año 2002 como parte del programa municipal de reconocimiento público a los personajes nacidos en el barrio trianero, personajes que han destacado en el terreno artístico y que han llevado el nombre de Triana por el mundo.

El diseño del azulejo fue realizado por Cerámicas Santa Ana y en él se reconoce la casa natal de Manuel Rubio Tavira, pintor reconocido y gran conocedor y animador de los valores religiosos del barrio en su más amplio ámbito y de las fiestas populares.

Este reconocimiento se encuentra colocado sobre la fachada del número 24 de la calle Rodrigo de Triana, una vivienda del siglo XVIII reformada en 1868 en la que Rubio Tavira vio la luz. 

Manuel Rubio Tavira comenzó su vida profesional en la Hispano Aviación como delineante y proyectista de aviones a escala nacional e internacional, fue aficionado a la pintura, tanto de carteles de festejos como de cerámicas y su facilidad literaria le capacitó para dar pregones de la Cabalgata de Reyes Magos de la Peña Betica de Triana, de la XVI Velada Ntra. Sra. del Rosario, el IIº Pregón entre Dos Orillas, etc.



sábado, 12 de septiembre de 2020

La casa de José Canela "Canelita".

 


En el número 22 de la trianera calle Procurador nos encontramos este azulejo dedicado a uno de los hijos más queridos del barrio del arrabal que pusieron su arte al servicio de la tauromaquia, estamos hablando de Don José Canela, conocido popularmente por "Canelita".


El azulejo, colocado recientemente en el año 2014 y diseñado por Parejo Conde, nos recuerda que en esta casa tuvo su vivienda en torero al que en el momento de su muerte, tal como dice el texto impreso, lloró Triana y la gente de los ruedos.



viernes, 11 de septiembre de 2020

La casa número 10 de la calle Ruiseñor.

 

En pleno corazón de Triana nos encontramos con una calle con historia, con historia y algo más... Es una calle que une San Jacinto con Justino Matute y que, en su recorrido, tiene salidas a las calle Leiría y Jacinta Martos a las que se une en su tramo más ancho.

Así es, porque la calle a la que nos referimos, además de tener nombre de ave lírica, su longitud en forma de L distingue un tramo angosto (pegado a San Jacinto) y otro más generoso en facilitar el paso. Nos estamos refiriendo a la calle Ruiseñor.

Decíamos que esta era una calle con historia porque a lo largo de sus días ha tenido varios nombres, a veces dividida en dos calles (la parte más estrecha llamada calle del Duende y la parte más ancha llamada calle de las Rosas), a veces con un único nombre (calle del Duende) aunque en este último caso se une la historia y la leyenda acerca de un oficial del ejército francés que se escondió en una de sus casas durante la Guerra de la Independencia. 

También existió un intento de cambiar el nombre de la calle en 1918 y rotularla como calle de Gracia Fernández Palacios, nombre de la persona que en su día donó la corona que porta la imagen del Niño Jesús que lleva en sus brazos la Virgen de los Reyes, patrona de la ciudad de la ciudad.

Pero justo en el vértice de esa L que les comentaba anteriormente se encuentra el edificio que les muestro hoy y que me llamó la atención por varias razones. 


La primera es por su belleza, con rasgos claros del estilo ecléctico (con trazos regionalistas y trazos más modernistas) que creó escuela en Sevilla a principios del siglo XX y que el arquitecto D. Francisco Pérez Bergali plasmó ya avanzado el siglo XX en 1948. Además acompaña al edificio en su estética el hecho de que la propia calle esté adoquinada y disponga una iluminación nocturna a través de farolas de fundición al estilo del pasado siglo.

En segundo lugar, me llamó la atención el retablo cerámico que preside la fachada principal, retablo enmarcado por una hornacina de ladrillo visto. Se trata de una representación de "La Virgen y el niño".


El retablo cerámico está fechado en 1920 por lo que se sobreentiende que dicho retablo fue traído de otro lugar ya que la construcción del edificio, como ya dijimos, fue en 1948.

Su arquitecto fue D. Francisco Pérez Bengali, nacido en 1898 y colaborador en el estudio de arquitectura de D. José Gómez Millán. Su reconocida labor le llevó a ocupar el puesto de arquitecto municipal entre 1929 y 1944. Falleció en 1973.

Como curiosidad en su vida podemos contar que D. Francisco era el Hermano Mayor de la Hermandad de la O cuando el paso de palio de Nuestra Señora de la O fue atropellada por un tranvía el 23 de abril de 1943.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Las pinturas de la Capilla Gótica del Alcázar.

 


En la Capilla del Palacio Gótico del Alcázar tenemos una de las escasas muestras de arte bizantino de nuestra ciudad: la imagen de la Virgen de la Antigua, copia de un original que está actualmente en la catedral metropolitana. El retablo es obra de Diego Castillejo.



En Sevilla hay otras dos tablas de estilo bizantino y una de ellas ya las hemos visto en este blog, nos referimos a la Virgen del Coral de la Iglesia de San Ildefonso; para amantes del arte bizantino también pueden ver la Virgen de Rocamador de la Parroquia de San Lorenzo.



Pero centrémonos en lo que nos abarca en este post, la Capilla del Palacio Gótico del Alcázar. Allí junto a la Virgen de la Antigua existen otras seis obras pictóricas que se realizaron en los siglos XVII y XVIII por diversos autores.



En el muro del evangelio tenemos, por este orden desde el presbiterio al coro, a una representación de la Virgen Celestial, la Adoración del Niño y una representación de Cristo como sacerdote. En el muro dela epístola tenemos a la Virgen de los Reyes entre San Hermenegildo y San Fernando, una representación de la Trinidad y el Bautizo de Jesús.
















martes, 1 de septiembre de 2020

Un azulejo de Santa Justa y Rufina.

 


Uno de los pequeños detalles que nos podemos encontrar callejeando por Sevilla y que, para muchos, nos pasan desapercibidos. Este azulejo, datado en el año 1770 está colocado sobre la fachada del número 16 de la céntrica calle Argote de Molina, más conocida por Cuesta del Bacalao.

En ella se representa a nuestras Santas Patronas: Santa Justa y Santa Rufina adornada como exigen los cánones de la representación religiosa y separadas por la imagen de la Giralda.

Se ve que esta fachada se ha restaurado y hay que agradecer al autor de la misma el hecho de observar este testimonio de la historia de nuestra ciudad.

lunes, 31 de agosto de 2020

La curiosa fecha del Alcázar del Rey Don Pedro.

 



En la fachada del Palacio del Rey Don Pedro del Alcázar sevillano hay una inscripción con letras góticas que dice lo siguiente:

"El muy alto et muy noble et muy poderoso et muy conqueridor don Pedro por la gracia de Dios rey de Castilla et de León, mandó fazer estos alcázares et estos palacios et estas portadas que fue hecho en la era de mill et quatro cientos y dos años".

Este texto nos es más que un intento del Rey Don Pedro por mostrar su legitimación por dios de su condición de Rey, algo que ha sido muy común en todas las civilizaciones y en la cristiana no iba a ser menos.



Pero quiero hacer aquí una pausa y fijarnos en la fecha que indica la grafía gótica: 1402. 

Conocemos que el Rey don Pedro nació en 1334 en Burgos y murió en Montiel en 1369. Su reinado duró 19 años, desde 1350 hasta su asesinato a manos de su hermanastro Enrique de Trastámara en la fecha indicada.

También conocemos que la construcción del Palacio mudéjar del Alcázar duró diez años y comenzó en 1356, entonces nos surge la pregunta ¿cómo es posible que la inscripción indique la fecha de 1402 como fecha de fin de las obras?

Esto, según los estudiosos de la historia del Alcázar y del propio Rey Don Pedro, es debido a que esta fecha de 1402 corresponde a la era llamada “española” o “Era del César”, que empieza en el año 38 antes de J.C. Equivaldría, entonces, al año 1364 de la era cristiana.

Aún así, la fecha indicada es dos años anterior a la finalización completa del palacio, así que no es exacta con este dato, pero sí puede ser la fecha en que se colocó esta laudatoria divina sobre la fachada mudéjar.

sábado, 29 de agosto de 2020

La penumbra de la Calle Judería.

 


Noche de calor y sombras en Sevilla. El barrio de Santa Cruz se muestra irreconocible a nuestros ojos, con sus callejuelas abandonadas de las hordas de turistas que en otros momentos hubieran pululado por sus piedras, ladrillos y adoquines. 

Sólo algunas sombras nos ayudan a dar vida a esta foto de la estrecha calle Judería cuyas paredes blanca y albero enmarca una de las torres de la muralla del Alcázar y a la palmera iluminada del Patio de la Alcubilla.

viernes, 28 de agosto de 2020

El Monumento a la Inmaculada Concepción visto través de las cadenas del Archivo de Indias.

 


Nunca como ahora se había visto Sevilla desprovisto de turistas y viajeros que deambulen por nuestras calles. De día algún grupo se ve en los monumentos más representativos, de noche la soledad del centro histórico es casi absoluto. 

Estas circunstancias nos han permitido tomar esta foto del Monumento a la Inmaculada Concepción prácticamente vacía y hemos podido jugar con este original marco de las cadenas que rodean el monumental Archivo de Indias.

martes, 11 de agosto de 2020

El monumento a Catalina de Ribera.




Estamos en la antigua Huerta del Retiro, parte integrante de los primitivos jardines del Alcázar sevillano. Hace poco más de siglo y medio, Patronato Nacional, propietario del recinto real, tuvo a bien ceder parte de esos jardines a la ciudad para uso y deleite de sus conciudadanos. 

Éstos, a falta de nombre oficial, desecharon el nombre de huerta y tomaron el más romántico de paseo, apellidando al lugar como "Paseo del pino", en razón a un gran árbol de esta especie que sobresalía en el lugar. 

Con el paso del tiempo y en función a la cantidad de señoras mayores que paseaban por sus caminos tomó el apelativo de "Paseo de los lutos", no hay más explicaciones que dar porque el sobrenombre lo describe todo.


Pero la historia no termina aquí porque el paseo sufriría un enorme cambio a principios del siglo XX cuando la casa consistorial encargó un proyecto al arquitecto Antonio Gómez Millán que después fue desarrollado por Juan Talavera y Heredia. Unos años antes, en 1895, el nombre de Paseo del pino fue canjeado por la nomenclatura de Paseo de Catalina de Ribera.


Catalina de Ribera fue una mujer de origen nobiliario que vivió a finales del siglo XV y principios del XVI. Hija del III Adelantado Mayor de Andalucía Per Afán de Rivera y Portocarrero y esposa del IV Adelantado Mayor de Andalucía Pedro Enríquez de Quiñones. Fue la XVII Señora de la Casa de los Riberas y ostentó el título de IV Condesa de los Molares.


De sus riquezas habla el hecho de que, junto a su esposo, compró el Palacio de Dueñas y posteriormente construyó la Casa de Pilatos, dos de los palacios más emblemáticos de nuestra ciudad.

Viuda desde 1492, funda en 1500 con su hijo Fadrique el Hospital de las Cinco Llagas tras obtener la bula pontificia que le permite crear un hospital de caridad para los pobres.



Catalina de Ribera falleció en Sevilla, el 13 de enero de 1505. Sus restos reposaron durante muchos años, junto a los de su esposo, en el Panteón de Sevillanos Ilustres de la iglesia de la Anunciación en un monumental sepulcro obra de Aprile de Carona y Pacce Gazzini.

Su sepulcro forma parte de los dos panteones del siglo XVI que se disponen en lugares opuestos y que hoy se encuentran en el monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas junto a los de otros miembros de esta misma familia.


El monumento de Catalina de Ribera se construyó sobre la pared de la muralla del Alcázar. 

Es una obra de obra de Juan Talavera que se inspira en elementos platerescos del Alcázar y aprovecha los restos de la fuente del siglo XVI. Lo preside el retrato de Doña Catalina en azulejos de Manuel de la Cuesta y Ramos, acompañado de frescos de Francisco Maireles en las figuras laterales.


El monumento consta de varios elementos. 

En el segundo cuerpo hay un fresco con un escudo de la ciudad. 

En el centro del primer cuerpo hay un mural de azulejos realizado por Manuel de la Cuesta y Ramos con un retrato de Catalina y, a ambos lados, un par de frescos de Francisco Maireles​ con figuras humanas alegóricas que representan la fundación de aquel hospital. 

Debajo del retrato de Catalina hay una losa pétrea con un texto y, bajo esta, hay un bajorrelieve con dos seres mitológicos sosteniendo un jarrón con frutas.


El bajorrelieve se encontraba en una fuente del siglo XVI. En el siglo XVIII esta fuente se colocó en la Plaza del Pumarejo, creada por el caballero veinticuatro Pedro Pumarejo. Se mantuvo en dicha plaza hasta el siglo XIX, cuando se colocó en el asilo de niños Toribios, lugar donde permaneció hasta 1921 en que fue trasladado a la fuente del monumento a Catalina de Ribera.