martes, 14 de junio de 2016

El Palacio de los Marchelina.



Situada en el barrio de San Bartolomé, la casa que ocupa número 18 de la calle Conde de Ibarra de Sevilla, es un claro ejemplo de la arquitectura señorial sevillana, que evolucionó de lo bajomedieval a lo barroco, de los gustos decimonónicos a la adaptación para uso administrativo con criterios actuales. La calle en la que se ubica la casa, hoy Conde de Ibarra, recibió el nombre en el siglo XV de Toqueros, por instalarse en ella artesanos textiles que hacían tocas.

Apoyada su fachada sobre la antigua muralla judía, la estructura de la vivienda rememora las típicas casas romanas y musulmanas, donde los patios y jardines cobran protagonismo y nos conducen simbólicamente al Olimpo romano, edén cristiano y paraíso musulmán. Estos espacios abiertos han perdurado a lo largo del tiempo adaptándose a las nuevas necesidades. Las primeras referencias documentadas sobre su ocupación nos llevan al embargo de los bienes de la minoría religiosa judía expulsada del barrio de San Bartolomé y de su donación, por Enrique III, al justicia mayor Diego López de Zúñiga, quién fuera a su vez propietario del vecino Palacio de Altamira. En la segunda mitad del siglo XV vuelve a ser donada al bachiller Fernando Díaz de Córdova, cuyos hijos la venderían en 1483 a Pedro Manuel de Lando, hijo ilegítimo de una familia sevillana de la nobleza, regidor del cabildo desde 1474, quién fue beneficiado por los Reyes Católicos por sus frecuentes y leales apoyos a la corona. En 1502 pasó a manos de la familia de los Alcocer, contratistas de transporte de mercancías y esclavos a las Indias. Descendientes de estos últimos ocuparon la vivienda durante los siglos XVI y VII y será en las últimas décadas del siglo XVIII cuando recaiga en la familia de hidalgos de Santa Marina.

En el último tercio del siglo XVIII constatamos el estado semiruinoso en el que se encontraba la vivienda, por lo que el cabildo municipal exhorta a su rehabilitación o venta forzosa a quien pueda realizar su reconstrucción. La situación provoca su venta por subasta, siendo adquirida por Don Francisco Keyser, comerciante flamenco de Gante establecido en Sevilla.


A partir de este momento, la casa cobra especial esplendor, dotándose de la fisonomía que hoy reconocemos, modificando incluso parte de su exterior al retranquearse uno de sus ángulos de fachada para, remediando su estrechez, facilitar el paso de carruajes. Asimismo, el comerciante flamenco intentó que su parte trasera —con salida a la calle que aún hoy se denomina Levíes y en la que existió una callejuela que fue siempre motivo de queja por favorecer el refugio de indigentes y maleantes— fuese parte de la vivienda, a la vez que permitiera el acceso privado de carruajes, para lo cual instó en varias ocasiones al Cabildo a fin de proponer el nuevo uso recibiendo siempre la negativa de éste. Este periodo de modificaciones finaliza con el siglo al perder la familia Keyser la propiedad por un embargo judicial achacado a las gestiones efectuadas por un socio del comerciante con quién había contraído una gran deuda.

A lo largo del siglo XIX se suceden las ventas y cesiones temporales con sus consecuentes cambios de residentes, hasta que en 1854 la casa es comprada por la familia Romero, militares de alta graduación participantes en las guerras de independencia y de emancipación de las colonias españolas.

La viuda del insigne militar la legará a sus nietos, siendo, de entre ellos, Cecilia quién mantendría la propiedad hasta principios del siglo XX traspasándola a sus hijos, que la habitarán hasta 1934.

A partir de 1937 la vivienda es utilizada como escuela católica gratuita, morada de familias nobiliarias y, a partir de 1940, taller de impresión de un empresario coruñés. Con posterioridad sería propiedad y sede comercial de Industrias Farmacéuticas Miguel Ybarra, quién fuera alcalde de la ciudad entre 1940 y 1943. Pequeño burgués representante de una emergente industria autárquica que instalaría en la propia casa su laboratorio y almacén hasta que, a finales de los años sesenta, desapareciera la empresa.

De nuevo la herencia y el reparto abocaron a esta finca a cambiar de dueños, quedando en 1969 en manos de las Carmelitas Descalzas de San José de Dos Hermanas, siendo hipotecada por éstas como recurso económico en 1977.

La finca, como sucederá en muchas de la casas señoriales de los alrededores, sufre a partir de ese momento las consecuencias del abandono y la degradación, quedando prácticamente en estado ruinoso. Durante este periodo es adquirida por un grupo inmobiliario que pretende unificar varias propiedades para convertirlas en garajes y viviendas —en la que nos ocupa se llegó a construir parte de un sótano en la zona trasera— sin que la gestión llegara a producirse. El P.G.O.U. de Sevilla de 1985 la declaraba como casa-palacio, sugiriéndose la expropiación para evitar su deterioro.

Del inmueble podemos destacar en primer lugar su fachada, dividida en tres cuerpos y donde la restauración ha sido más intensa integrándose los restos hallado, de dibujos clásicos y líneas avitoladas. El apilastrado de la misma y parte de su rejería nos muestra su aspecto más rico. La planta baja, la puerta principal, centrada, de gran tamaño coronada con blasón, que da acceso al zaguán. El segundo cuerpo se encuentra estructurado con amplios ventanales y balcón con tejaroz. La última planta presenta una serie de ventanales con tejado a dos aguas, posiblemente destinado a almacén.

jueves, 12 de mayo de 2016

Santa Lucía, en la iglesia de Santa Catalina.




Sobre la fachada lateral que da a la nave del evangelio en la iglesia de Santa Catalina podemos ver un retablo cerámico dedicado a santa Lucía. En él nos encontramos a la Santa en pie, tal y como se supone que intentaron moverla hombres, animales y magos sin conseguirlo, con una espada en su mano derecha, la espada causante de su muerte
También lleva la palma, atributo común de los mártires que simboliza la consecución de la vida eterna. En la mano izquierda lleva una bandeja en la que se encuentran unos ojos, los que según la tradición fueron arrancados a la Santa. La aureola identifica su santidad.


El retablo fue pintado por Antonio Kiernam Flores y fabricado en Cerámicas Santa Ana. La Hermandad de Gloria de Santa Lucía con motivo de sus Bodas de Plata, encarga para su adosamiento en la parte trasera de la iglesia de Santa Catalina, un retablo con la efigie de la patrona de los invidentes Santa Lucía. 
El diseño del marco arquitectónico es de don Luis Fernández y don Joaquín Cordero llevó a cabo la colocación. 
En la parte izquierda del marco se grabó la fecha de la fundación de la Hermandad, 1930 y 1955, la de los veinticinco años y en la derecha las siglas de la O.N.C.E.
Hay que recordar que la actual portada de la iglesia de Santa Catalina era la antigua portada de la iglesia de Santa Lucía, edifico que hoy es centro de documentación artístico de la Junta de Andalucía.

viernes, 1 de abril de 2016

Las estéticas cancelas del Bar El Rinconcillo.



El Bar El Rinconcito fue fundado en 1670. Desde entonces este establecimiento es una referencia gastronómica en el tape de Sevilla. El interior guarda su sabor a taberna antigua, con solera. En el exterior podemos ver, cuando sus puertas y cancelas están cerradas, su renovada estética con anuncios publicitarios muy del gusto sevillano. Aquí pueden verlos.




lunes, 29 de febrero de 2016

Homenaje al poeta Salvador Valverde.




Por la estrechez de la misma, la fachada de la la Librería Anticuaria Los Terceros no se puede permitir muchas florituras a la hora de colocar sobre ella algunos anuncios o carteles. Pero sí dispone de un pequeño muro forrado de azulejo sobre el que podemos ver un pequeño homenaje de la ciudad de Sevilla a uno de nuestros poetas más cantados y menos conocidos, nos estamos refiriendo a Don Salvador Valverde, autor, junto con los maestros Quiroga y León, de letras tan sonoras y tarareadas por todos como Ojos verdes.

Con Rafael de León escribió para Raquel Meller «Bajo los puentes del Sena», además de «Ojos verdes», de «María de la O», de «Triniá», de «Ay, Maricruz», de «Doña Sol», de las «Sevillanas del Espartero» y de muchas otras canciones que aún se cantan por toda España.

El éxito de «María de la O» fue tal que Valverde y León la convirtieron en una comedia que varias compañías llegaron a representar al mismo tiempo por todo el país. Y luego, en 1936, escribieron el guión para la película homónima, que protagonizó Carmen Amaya con Pastora Imperio.


Se llamaba Salvador Valverde López-Bailly. Nació en Buenos Aires, en 1895, hijo de un cordobés de Puente Genil que emigró para hacer las Américas. Murió en el exilio, también en Buenos Aires, en 1975. Pero fue sevillano de voluntad y de alma.

Salvador Valverde se volvió a Málaga por problemas de salud de su padre, padre que murió al poco tiempo. Al quedarse huérfano de padre y madre con 7 años, Valverde se viene a Sevilla a vivir con un tío, empleado de Banca, criándose aquí y haciéndose poeta y letrista. Vivió en la calle Feria y en la Plaza de los Terceros.

Luego, establecido en Madrid, vino la triunfal colaboración con el poeta Rafael de León y con el maestro Quiroga, trabajo que rompió la guerra, que le sorprendió con su colaborador en Barcelona. Allí a Rafael de León lo meten en la cárcel y Valverde se hace dirigente del Sindicato de Artistas de la UGT. 

Cuando los nacionales tomaron Cataluña, cruzó a pie la frontera y fue a parar a París. Antes que los alemanes tomaran la capital francesa, se embarcó con su familia en el vapor «Massilia» rumbo a Buenos Aires. Se estableció en la Argentina, mas siempre pensando volver a España. Esperando. Espera demasiado larga. Murió en 1975, tres meses antes que Franco. Nunca volvió.

sábado, 27 de febrero de 2016

La cruz de Santa Catalina.




Sobre la fachada de la iglesia de Santa Catalina y presidiendo la estrechez del paso de la calle Alhóndiga, podemos ver una cruz incrustada en una hornacina. Se trata de la la Cruz de Santa Catalina, en hierro forjado, que se hallaba, sobre un pilón, en el centro de la plazoleta del antiguo cementerio, encontrándose éste detrás de la iglesia y, posteriormente en el centro del Plaza Ponce de León.








viernes, 26 de febrero de 2016

Nuestra Señora de las Ánimas en Santa Catalina.




Sobra la fachada trasera de la renovada iglesia de Santa Catalina podemos ver esta placa de mármol con una inscripción fechada en 1562. 
De esta fecha data, según inscripción, el acuerdo tomado por la Hermandad del Stmo. Sacramento y Animas Benditas del Purgatorio de colocar una pintura representativa de la Stma. Virgen en la advocación de Ntra. Sra. de las Animas, desconociéndose el autor de esta obra. Posteriormente, en 1610, se acuerda por la misma Corporación Sacramental, el exorno del recinto, construyendo un altar y rejas. 
Esta inscripción, como decía antes está realizada sobre placa de mármol y se encuentra colocada en la fachada exterior del Templo de Santa Catalina, situada en la actual Plaza Ponce de León. La citada pintura debería esta sobre la hornacina superior.


lunes, 22 de febrero de 2016

Besapiés al Cristo del Amor.




Durante todo el día de ayer, domingo muy soleado, (también durante el sábado) la imagen del Cristo del Amor estuvo expuesto en besaréis en su sede de la Iglesia Colegial del Salvador.











sábado, 20 de febrero de 2016

Antonio Machado y su monumento.




Sobre la fachada del Palacio de Dueñas ya existía un azulejo que nos recordaba el nacimiento del gran poeta sevillano Antonio Machado entre las paredes palaciegas.


En la actualidad podemos ver junto a él un monumento  dedicado a la misma figura poética, un monumento dividido en dos elementos, uno en forma de relieve colocado sobre la pared del palacio; y otro en el que podemos ver una mujer joven sentada sobre un pupitre en posición de reflexión, elemento colocado sobre un pedestal de piedra. Todo el monumento está fabricado en bronce a excepción del citado pedestal.


El entonces alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, impulsó este viejo proyecto, el del monumento al poeta, del artista Julio López Hernández, que permanecía dormido desde el año 1991 y que fue encargado por Jesús Aguirre, duque de Alba.


La escultura reproduce en un bajorrelieve la famosa fotografía que realizó Alfonso al poeta en el Café de las Salesas en 1933 con una imagen característica de Antonio Machado ante un café humeante y con un espejo que refleja el ambiente del local.
Al mismo tiempo, aparece en el monumento la figura exenta de una lectora de la época presente que parece ensimismada en sus pensamientos.






miércoles, 17 de febrero de 2016

El interior de la Giralda (8): la Sala de las campanas.




En la SALA DE LAS CAMPANA hay una inscripción sobre mármol blanco, de difícil lectura por la ausencia de color del texto, que dice en latín:


CAROLVS. ET ALYSIA. HISPN. REGES
FERDINANDVS. AMALIA. ALOYSIA. FILII
ANTONIVS. ET LVDOVICVS. GENERI
HANC. TVRREM. VBIQVE. GENTIVM. NOBILEM.
VI. CAL. MART. AN. MDCCXCVI
CONSCENDENTES
NOBILIOREM. REDDIDERVNT.

que se puede traducir como 


SIENDO CARLOS Y LUISA REYES DE ESPAÑA, 
FERNANDO, AMALIA Y LUISA SUS HIJOS, 
ANTONIO Y LUIS SUS YERNOS, SE RESTAURÓ 
ESTA TORRE, FAMOSA 
EN TODO EL MUNDO, EL 6 DE MARZO DE 1796.



En la habitación del antiguo reloj, ubicada encima de las campanas, y donde se encuentra ahora el cuadro de control de los mecanismos dice:

AL EFECTUAR LA RESTAURACION DE LA GIRALDA, 
EN 1887, SE HA CONSTRUIDO ESTA PUERTA UTILIZANDO
UNA VIGA DEL SIGLO XVI, QUE FORMABA EL PESCANTE 
DE LA CAMPANA DE S. CATALINA".


En la Sala de las campanas, además de disfrutar de unas inmejorable vistas de Sevilla, podemos ver cada una de las 24 campanas que coronan la torre. Cada una de ellas tiene un nombre. En el plano anterior podemos localizar la situación de cada una de ellas. Ahora vamos a exponer la lista completa de ellas con sus características y fundidor.

(1) San Juan Bautista, de volteo. Fundido por Alfredo Villanueva Linares (Villanueva de la Serena) en 1908. Tiene un diámetro de 122 cm y pesa 1051 kg.

(2) Santa Lucía, de volteo. Fundida por Eijsbouts (Asten) en 1998. Tiene un diámetro de 78 cm y pesa 298 kg.
(3) Santa Catalina, de golpe. Fundida en 1599. Tiene un diámetro de 133 cm y pesa 1362 kg.

(4) San José, de volteo. Fundida por Eijsbouts (Asten) en 1998. Tiene un diámetro de 83 cm y pesa 319 kg.

(5) San Laureano, de volteo. Fundida por Murua (Vitoria) en 1962. Tiene un diámetro de 94 cm y pesa 481 kg.

(6) San Pedro, de volteo. Fundida por Miguel Guerrero en 1773. Tiene un diámetro de 115 cm y pesa 881 kg.



(7) San Juan Evangelista, de volteo. Fundida por Zacarias Ditrich (Sevilla) en 1793. Tiene un diámetro de 110 cm y pesa 771 kg.

(8) Santa Inés, de volteo. Fundida por Eijsbouts (Asten) en 1998. Tiene un diámetro de 89 cm y pesa 320 kg.

(9) Omnium Sanctorum, de golpe. fundida por José de la Riva en 1764. Tiene un diámetro de 142 cm y pesa 1658 kg.

(10) Santa Bárbara, de volteo. Fundida por Eijsbouts (Asten) en 1998. Tiene un diámetro de 88 cm y pesa 340 kg.

(11) San Isidoro, de volteo. Fundida por Zacarias Ditrich (Sevilla) en 1788. Tiene un diámetro de 107 cm y pesa 709 kg.

(12) San Miguel, de golpe. Fundida por Manuel Luís Rodríguez en 1792. Tiene un diámetro de 183 cm y pesa 3548 kg.



(13) San Pablo, de volteo. Fundida por Eijsbouts (Asten) en 1998. Tiene un diámetro de 111 cm y pesa 753 kg.

(14) Santa Cecilia, de volteo. Fundida en 1992 por Hijo de Manuel Rosas (Torredonjimeno). Tiene un diámetro de 62 cm y pesa 138 kg.

(15) Santa Cruz, llamada "de los cuartos", de golpe. Fundida por Francisco Fernández. Tiene un diámetro de 118 cm y pesa 951 kg.

(16) Santa Florentina, de volteo. Fundida por José de la Riva en 1763. Tiene un diámetro de 88 cm y pesa 395 kg.

(17) San Sebastián, de volteo. Fundida Francisco Japón en 1851. Tiene un diámetro de 87 cm y pesa 381 kg.

(18) San Cristóbal, de volteo. Fundida por Eijsbouts (Asten) en 1998. Tiene un diámetro de139 cm y pesa 1600 kg.



(19) San Fernando, de volteo. Fundida por José de la Riva en 1763. Tiene un diámetro de 118 cm y pesa 951 kg.

(20) Santa Justa, de volteo. Fundida Francisco Japón en 1851. Tiene un diámetro de 63 cm y pesa 145 kg.

(21) Santiago, de golpe. Fundido por Juan Aubri en 1438. Tiene un diámetro de 132 cm y pesa 1332 kg.

(22) Santa Rufina, de volteo. Fundida en 1714 por Matías Solano. Tiene un diámetro de 74 cm y pesa 235 kg.

(23) San Hermenegildo, de volteo. Fundida por Francisco Fernández en 1814. Tiene un diámetro de 108 cm y pesa 729 kg.

(24) Santa María, la Mayor, llamada “la Gorda”, de golpe. Fundida por Juan de Balabarca (Valdecilla) en 1588. Tiene un diámetro de 210 m y pesa 5.362 kg.


martes, 16 de febrero de 2016

El interior de la Giralda (7): la Cámara de las campanas.


En la rampa 30 se encuentra la SÉPTIMA CÁMARA, antigua residencia de los campaneros. Encima de la puerta hay la siguiente inscripción, sobre placa metálica:

LA SIERVA DE DIOS
SOR BÁRBARA de Sto DOMINGO JURADO y ANTÚNEZ
cuyo expediente de beatificación está ya incoado,
nació en esta habitación el dia 7 de febrero de 1.842
siendo su padre el campanero segundo de esta torre
casimiro, y su madre Maria Josefa
fué su director espiritual
EL SIERVO DE DIOS M. Itre
Sr. Dr. D. JOSÉ TORRES PADILLA, CANÓNIGO de ESTA S. I. M
fundador del benemérito instituto
de hermanitas de la cruz


En esta séptima y última cámara visitable mostramos algunos elementos relacionados con la función primordial de la Giralda, que es la de campanario, para lo que dispone de cuatro "coros" de campanas de martillo y volteo.

Al fondo se muestra el yugo metálico construido en los años sesenta y que ha sido sustituido recientemente por uno de madera, a la antigua usanza; de él cuelga un perfil de campana y un badajo antiguo; otros aparecen apoyados en los laterales.

En el centro, sobre un pedestal, está colocada una campana que no pertenece a la Giralda, sino a la cubierta del Altar Mayor; es gótica, y está fechada en el año 1509, constando su autor, Cristóbal Cabrera.

En primer término aparecen los restos de la campana de San Cristóbal, que se rompió el 14 de febrero de 1981. En estos cuatro fragmentos constan tanto la fecha de su fundición, el año 1663, la imagen de su advocación, y su autor, Juan Gerardo, que la hizo en Sevilla, con un peso de 19 quintales y 55 libras.



Finalmente, ya al final de las cuestas o rampas, justo donde empieza el pequeño tramo de escaleras para llegar a la sala de campanas, nos encontramos con la OCTAVA CÁMARA donde se guardan diversos elementos accesorios para el mantenimiento, como andamios y escaleras.

También hay una peculiar placa de mármol, procedente de cementerio y escrita por ambas caras, de gran interés, ya que certifica la fecha de defunción del Campanero Mayor, soltero y de su madre. Quizás su padre, señalado en la placa de la viuda, fuese también campanero, cosa que no sabemos. Dice en una cara 
R. I. P. A.
D.a DOLORES CANSINO CARRILLO,
viuda que fue de
D. ANTONIO ALVAREZ MELLADO,
falleció el 12 de julio de 1930
a la edad de 69 años
recuerdo de sus desconsolados
hijos y nietos.

Por la otra cara dice 
R. ✚ I. P. A.
d. antonio alvarez cansino,
campanero mayor de la
s. i. c.
✚ . 2-agosto-1942
a los 52 años de edad.
sus hermanos hermana
polÍtica y sobrinos
no lo olvidan. 

lunes, 15 de febrero de 2016

El interior de la Giralda (6): la Cámara del reloj.




Más arriba, en la rampa número 25 nos encontramos con la CÁMARA DEL RELOJ. El primer reloj de la Giralda se inauguró, en medio de una gran tormenta y con la asistencia del rey, el 20 de junio del año 1400, y de él sólo se conserva la campana, que hizo Alonso Domínguez y que está colocada en el llamado "Cuerpo del Reloj".

En la esfera fray José Cordero, el autor, declara orgulloso su carácter de español y la fecha de conclusión. La máquina ha funcionado hasta los años sesenta del siglo pasado.


El reloj que se ve en esta sexta cámara cuenta en una inscripción su propia historia, que dice así:

"ESTE RELOX SE PRINCIPIO A FABRICAR DENTRO DEL MURO DE ESTA SANCTA PATRIARCAL YGLESIA DE SEVILLA POR EL MES DE ENERO DE 1757 Y SE FINALIZO EN EL MES DE DICIEMBRE DE 1764 (...) 
COMENZO Y ACABO ESTA OBRA EL HERMANO FRAY JOSEPH CORDERO RELIGIOSO LEGO DE LA REGULAR OBSERVANCIA DE NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO, HIJO DE LA PROVINCIA DE ANDALUCÍA Y MORADOR DE LA CASA GRANDE DE ESTA CIUDAD DE SEVILLA, VIADO CON EL AUXILIO DE ESTA PURISIMA SEÑORA".

viernes, 12 de febrero de 2016

El interior de la Giralda (5): la Cámara de los oficios.





Continuamos subiendo otras cinco rampas más. Nos encontramos en la 20 y allí podemos ver la CÁMARA DE LOS OFICIOS.

El edificio de la Catedral, la mas extensa de las del gótico europeo, ocupó a muchos canteros foráneos a lo largo de setenta años, que, además de sillares, produjeron gárgolas como la que se ve en la izquierda, "crochets" como el del centro, y pináculos, algunos de cuyos ejemplares mas pequeños aparecen a la derecha.


Emplearon instrumentos parecidos a los que ocupan el escalón más alto y se sirvieron de plantillas como la que está sobre un "crochet" del escalón inferior, en el que aún se ve las líneas de su diseño.

Colaboraron carpinteros que dejaron numerosas cuñas, como las del siglo XV que rodean a un instrumento de su oficio del XVI.

Los alfareros de Triana, muchos de los cuales aún tenían nombres musulmanes, aportaron para los conductos de los desagües atanores y canales, vidriadas en verde, como los del escalón inferior, pero sobre todo una ingente cantidad de tiestos de mediados del siglo XV; eran "fallos de horno", usados como alcatifas (rellenos) de las bóvedas de piedra, donde aparecen apilados y unidos con mortero de cal. Destacan un gran dolio con un letrero en árabe y dos cántaros en cuyas asas vemos impresa una Giralda, como marca de control.


jueves, 11 de febrero de 2016

El interior de la Giralda (4): la Cámara de las máquinas.




Continuando con la exploración de las cámaras del interior de la Giralda, subimos hasta la rampa número 15, allí podemos detenernos, descansar un momento y fijarnos en la exposición de la llamada CÁMARA DE LAS MAQUINAS. 

Sabemos que el primer arquitecto de la actual Catedral fue el Maestre Carlín, que en realidad se llamaba Charles Gauter, nacido en Rouen (Francia) hacia 1378 y que falleció en Sevilla, quizás en 1448, después de haber sido arquitecto de las catedrales de Barcelona y Lérida. Suya fue la decisión de usar exclusivamente la piedra traída en barco desde El Puerto de Santa María (Cádiz).


Para mover los sillares usaron máquinas como las presentes, entre las que destaca una estupenda colección de roldanas, algunas de las cuales están fechadas; las más modernas son de hierro, las del siglo XVI llevan ruedas de bronce y carcasas de madera y las más antiguas están hechas solamente con madera de encina. Podemos ver un carro para transportar sillares, la réplica de una tenaza del XVI y elementos para desplazar y guindar bloques.


También se muestran dos sillares, uno de ellos con una marca de cantero, un mazo, una cuña de hierro y un curioso rulo, de forma prismática, usado hasta fecha reciente para moler incienso, pero que también se usaba para triturar la cal y los pigmentos de las pinturas murales.

miércoles, 10 de febrero de 2016

El interior de la Giralda (3): la Cámara Mudéjar.




Tras la Cámara de la Mezquita, subimos hasta la rampa número 10 donde se encuentra la tercera cámara de la torre, la llamada CÁMARA DE LA CATEDRAL MUDÉJAR.

El edificio de la Mezquita se cristianizó en 1248 y sirvio como catedral hasta los comienzos de su paulatino derribo, en 1434. Durante estos años se fue transformando, hasta dar un edificio híbrido, mudéjar, en el que estuvieron alojados los objetos aquí expuestos.

Al fondo destacan las hojas de una puerta del siglo XIV, que quizas pertenecieron a la capilla del Sagrario: tiene letreros góticos y aleyas del Corán.

Delante en una urna transparente, se muestran restos de vestiduras regias del siglo XIII.



La lápida de la izquierda es la Petrus de la Cera, uno de los caballeros que tomaron Sevilla en noviembre de 1248, y que falleció en nuestra ciudad el 21 de enero de 1265.

Las lápidas de la derecha son algo mas recientes, quizas de finales del siglo XV; la mas grande señalaba el lugar de la tumba de doña María Alonso, madre de un arcediano de la Catedral, mientras la pequeña correspondía al enterramiento de don Alonso Díaz y los suyos.

martes, 9 de febrero de 2016

El interior de la Giralda (2): las primeras cámaras.




Como edificio, la torre es similar al resto de torres mudéjares, y siguen el mismo sistema constructivo: hay dos torres de ladrillos, sensiblemente cuadradas y concéntricas. El vano de la torre central es utilizado mediante los correspondientes forjados, como habitaciones, utilizadas en tiempos por los sirvientes de la torre, probablemente los almuédanos en su primera época, y sin duda los campaneros en la segunda época. Se trata de grandes habitaciones, ahora llamadas "cámaras", probablemente partidas, que aparecen como salas de exposición, en la antesala, que debe ocupar aproximadamente la mitad del hueco.

Se da el hecho de que el vano de entrada a cada una de las seis salas de la torre se da cada cinco cuestas o rampas, lo que da como resultado que cada una de las estancias esté orientada 90 grados de desfase con respecto a las dos contiguas. Probablemente este desfase entre vanos se produjo para ir desplazando las entradas a las estancias de modo que la torre no quedase descompensada. Aún así se da la circunstancia que las cuestas son cada vez más estrechas conforme se asciende, disminuyendo de los seis ladrillos de la base a los cuatro de las últimas cuestas. También podemos darnos cuenta que los ángulos son cada vez menores, probablemente para disminuir el cansancio del ascenso, que debido a estos cambios no se hace muy pesado.


Conforme entramos en la primera rampa nos encontramos con la PRIMERA CÁMARA, una habitación cerrada, no visitable, donde se guarda el sistema informático que regula el toque de las campanas y el reloj de la torre..

Aunque no es visitable, esta habitación nos da una idea de cómo van a ser las restantes siete cámaras que nos iremos encontrando en el camino conforme vayamos subiendo por el interior de la torre.

En la cuesta número 5 se encuentra la segunda cámara de la torre.  Es la CÁMARA DE LA MEZQUITA.

Esta primera cámara visitable, segunda de la Torre, llamada Cámara de la Mezquita, expone diversos elementos relacionados con la etapa fundacional del edificio islámico, entre los años 1172 d. C. (567 de la Hégira) y 1198 d. C. (594 de la Hégira).

Puede verse un plano de la planta de la Mezquita, obra del arquitecto Ahmad ibn Baso, superpuesta a la de la Catedral actual y las aldabas de bronce de la Puerta del Perdón, las auténticas almohades que son de una excepcional calidad. Entre ellas, que son lo más rico y lo más moderno de la Mezquita, aparecen dos humildes lamparillas algo más antiguas, de las que han aparecido en los cimientos del edificio en unas recientes excavaciones arqueológicas.



A la derecha vemos una representación giratoria de la Giralda, desarrollada en tres etapas básicas: la almohade, cuando se inauguró el día 10 de marzo de 1198, la cristiana del momento del acrecentamiento por el arquitecto Hernán Ruiz, en 1568, y finalmente una imagen convencional de ella en un año de feliz recuerdo para la ciudad, 1992.

Desgraciadamente por un problema de mi cámara fotográfica no pude realizar fotos de esta estancia.