martes, 23 de mayo de 2023

La iglesia de San Juan de la Palma (13): los retablos de la nave de la Epístola.

 

En la nave de la Epístola de la iglesia de San Juan de la Palma nos vamos encontrar dos retablos (el de Santa Ángela y el de la Virgen de Montemayor) y dos capillas de las que hablaremos más adelante (la de Santa Cristina y la de Nuestra Señora de la Cabeza).


1.- RETABLO DE SANTA ÁNGELA DE LA CRUZ.


El retablo de Santa Ángela de la Cruz se encuentra en la cabecera de la nave de la Epístola y fue levantado en el siglo XVIII. 

En él destaca la figura principal de la santa a tamaño natural en el centro del mismo vestida con el habito de la orden y sosteniendo una cruz en la mano derecha. Hay que hacer mención a que son las propias hermanas del convento cercano las que visten a la santa. La escultura fue donada en 1991 por don José Luís García Ramos.

La estatua de Santa Ángela tiene dos autores. Por un lado Francisco Berlanga de Ávila realizó el cuerpo y las  manos de la misma, y Javier Cuadrado hizo el busto.


Bajo él nos encontramos con un relicario que contiene un trozo del hábito de Santa Ángela. El retablo se apoya sobre un banco con decoración cerámica sobre el que podemos ver una foto de San Juan Pablo II en sus primeros años de pontificado.



"Su Santidad el Papa Juan Pablo II (1978-2005)
canonizó a Sor Ángela de la Cruz el 4 de mayo de 2003"


2.- RETABLO DE LA VIRGEN DE MONTEMAYOR.



Cercano a los pies de la iglesia se encuentra este retablo dedicado a la Virgen de Montemayor, patrona de Moguer (Huelva). La Real Hermandad Sevillana de Nuestra Señora de Montemayor se fundó en el año 1956. En 1974, los mismos miembros de la junta de la Hermandad levantaron este retablo y colocaron en ella la imagen de  Nuestra Señora de Montemayor que en 1956 hiciese el imaginero y escultor Francisco Buiza.


La efigie de María, de candelero para vestir, aparece de pie sobre una nube con querubines. El Niño, de carácter deífico, se halla sostenido por su brazo izquierdo, mientras que en la mano derecha porta el cetro, símbolo de su realeza. La Virgen lleva peluca postiza y corona, ráfaga y media luna con dos estrellas como preseas. Se trata de una copia muy fiel, realizada por el carmonense Francisco Buiza Fernández (1956), del famoso icono mariano de Moguer (Huelva), obra de Sebastián Santos Rojas (1937) quien reprodujo a su vez una imagen labrada a finales del siglo XVIII o principios del XIX.












Según información que la propia hermandad provee, en este altar encontramos los elementos siguientes:

1.- IMAGEN DE NTRA SRA. DE MONTEMAYOR: Realizada por D. Francisco Buiza Fernández en el año 1956 a imagen y semejanza de la que realizó su maestro D. Sebastián Santos Rojas para Moguer en el año 1936.

2.- AJUAR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN: Juego de corona, ráfaga, cetro y media luna de plata realizado por Orfebrería Villareal en el año 1956. Nube de plata realizada por Orfebrería Villareal en año 2013. Saya y túnica del niño Jesús bordadas en obre tisú por D. Francisco Carrera Iglesias (Paquili) en el año 2002. Manto rojo de brocado valenciano.

3.- SIMPECADO: Bordado en oro y sedas de colores sobre terciopelo rojo por D. Antonio Roldán bajo diseño de D. Manuel Barragán. Asta de metal en su color y plata realizado por D. Manuel Casiano y pintura central de D. Pedro López. Año 2020. 

4.- CARTELAS DEL PASO: Realizadas en metal en su color por Orfebrería Santa María en el año 2016 y pinturas de D. Pedro López y Dña. Carmen Victoria Gutiérrez en el año 2021. Representan cuatro obras de D. Bartolomé Esteban Murillo de la vida de la Virgen.

5.- LIBRO DE REGLAS: Realizado en plata sobre terciopelo, obra de Orfebrería Villareal en el año 1956.

6.- RELIOUIA DE SANTAS ÁNGELA Y MARIAS DE LA PURÍSIMA DE LA CRUZ: Donada por la familia Núñez Aguilar en el año 2016 por el 60 aniversario fundacional de la corporación.

7.- JARRAS DE TALCO: Realizadas por D. Andrés Martín en el año 2015 para el retablo de la Santisima Virgen.

8.- VARAS DE JUNTA: Realizadas en plata sobredorada en la Real Fábrica de Artillería en la década de los 60.

9.-ESTANDARTE: Bordado en oro sobre terciopelo rojo por D. José Antonio Grande de León en el año 2006. Asta de orfebrería Villareal.

10 - RETABLO: Retablo existente en la Iglesia antes de la fundación de la Hermandad. Restaurado y reformado a finales de los 50 con la llegada de la corporación a San Juan de la Palma.



lunes, 22 de mayo de 2023

La iglesia de San Juan de la Palma (12): la Capilla Bautismal.



Esta capilla bautismal se abre a la nave de la epístola y se sitúa muy cerca de los pies del templo por ser el lugar reservado a los que iban a ser incluidos en la comunidad cristiana a través del sacramento del bautismo. Está cerrada por una verja que sólo ese abre en muy contadas ocasiones.

Ubicada entre dos capillas de origen funerario, la de los Maldonado de Saavedra (luego transformada en capilla sacramental), y la de la familia Esquivel (donde recibieron culto las imágenes de la Hermandad de la Amargura entre 1724 y 1904), supone un ámbito adecuado con la presencia de una imagen del titular del templo, San Juan Bautista. 


Tras unas obras de pintura en paredes y cúpula, limpieza, adecentamiento y reparaciones, San Juan de la Palma ha visto reabierto este espacio que ha vuelto a acoger los bautizos que se celebran en el templo. En el centro se ubica la pila bautismal de mármol, en tanto que las tres paredes de la estancia, con azulejos de cerámica hasta media altura, se decoran con diferentes enseres.


Así, a la izquierda vemos el tríptico pictórico con escenas de la vida de Jesús que se han venido utilizando para adornar el besamanos a Nuestro Padre Jesús del Silencio en años anteriores. Son las escenas de Jesús ante Herodes, el bautismo de Cristo y el encuentro de Jesús con la Virgen y San Juan camino del Calvario, separadas por cruces de Malta como las que lucen en el antifaz los nazarenos de la Amargura.


A la derecha, se encuentra un retablo cerámico enmarcado de la Virgen María con el Niño en brazos, mientras que al frente, sobre una pequeña peana dorada, preside la Capilla la talla de San Juan Bautista, titular del templo, que antes estaba en el retablo ubicado en la cabecera de la nave del Evangelio.


Un blandón dorado, una pequeña mesa y un baúl completan la decoración de esta Capilla Bautismal que la junta de gobierno de la Amargura se propuso recuperar.

Aquí se bautizaron personajes tan sobresalientes como los hermanos Manuel y Antonio Machado en 1874 y 1875, respectivamente.

domingo, 21 de mayo de 2023

La iglesia de San Juan de la Palma (11): la Capilla Sacramental.

 

La actual Capilla Sacramental ocupa el lugar de la antigua Capilla funeraria de los Maldonado Saavedra que posteriormente pasó a ser propiedad de Dª Francisca de Fuentes Guzmán Lugo, marquesa de Fuentes, que otorgó escritura en Madrid el 21 de Agosto de 1.691, para que se diere culto al Santísimo Sacramento. 

Pero como vemos esta capilla, que tiene planta rectangular, en verdad es el fruto de la unión de dos capillas. Para alargar dicha capilla, se unió a ella otra perteneciente al Mayorazgo que fundó Ponce de León. En el año 1766, Benito de Hita y Castillo, Mayordomo de la Hermandad Sacramental, firmó la escritura de cesión de la capilla de los Ponce de León, unida a la de los Marqueses, a la referida Hermandad.

 El intradós de la bóveda del primer tramo de la capilla es de los pocos restos que quedan de la antigua edificación mudéjar, posiblemente de finales del XIV o principios del XV, muy transformados, actualmente con pinturas de Rafael Blas Rodríguez, de 1941. 

Se remodeló la capilla entre 1934-1935 bajo la dirección del arquitecto Manuel Gómez y fue entonces cuando se colocó la actual decoración de yeserías y techo abovedado con casetones del segundo tramo.



El primer tramo de la capilla presenta una bóveda mudéjar, mientras que en el segundo hay una cúpula sobre trompas ochavadas, decorada con pinturas del XVIII de los Evangelistas y una variedad de santos relacionados con temas eucarísticos: Santo Tomas de Aquino, San Marcos, Santa Clara, San Lucas, San Juan de RiveraSan Juan Evangelista, Santa M. Micaela del Stmo. Sacramento y San Mateo. Como pueden ver se van alternando, tras un evangelista siempre va otro personaje.


En el retablo principal de esta capilla se venera la imagen de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes.


Esta imagen pasó de la Capilla de los Esquiveles a este lugar en 1904, cuando la hermandad de la Amargura se fusionó con la Sacramental de San Juan de la Palma. A los lados de este retablo había unas esculturas del XVIII de San Joaquín y Santa Ana que actualmente (creemos que provisionalmente) están situadas en el ático del retablo de la Capilla de Santa Cristina, en la nave de la Epístola.


El retablo de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes fue donado en 1935 por Ignacio de Cepeda, vizconde de la Palma y se le encargó el dorado del mismo a Francisco Ruiz Rodriguez.

El Señor del Silencio fue esculpido por varios artistas: un destacado miembro del taller de Roldán o algún avezado seguidor hizo la cabeza en 1698, Sebastián Santos realizó las manos en 1935 y Juan Luis Vasallo el cuerpo en 1951.


A los pies del Señor se encuentra el Sagrario de plata.



Así se ve el retablo cuando el Señor del Silencio se traslada
a los pies del altar en la cuaresma. La cruz que lo preside se
encuentra normalmente en la Capilla de la Virgen de la Cabeza.





Frescos de la cúpula de la capilla Sacramental:
Santo Tomas de Aquino, San Marcos, Santa Clara, San Lucas, San Juan de Rivera,
San Juan Evangelista, Sta M. Micaela del Stmo. Sacramento, San Mateo.







La talla de la Inmaculada recibe también culto en la Capilla Sacramental en un sencillo retablo de estilo neobarroco compuesto por una hornacina con altar, banco y ático. 

La hornacina es rectangular y presenta decoración similar a casetones, cada uno con un motivo ornamental en forma de flor tetrapétala. El marco se cubre con rocalla, destacando en los extremos columnas de base cilíndrica y fuste estriado a excepción del tercio inferior, ornamentado con relieves los cuales enmarcan un medallón. 


El retablo luce en los laterales motivos de hojarasca con una gran voluta en la base y otra de menor tamaño en la zona superior. 

El ático consiste en un medallón ovalado con rocalla en el que se muestra un relieve de San Miguel Arcángel custodiado por dos querubines de bulto redondo, hallándose en los extremos dos diminutos jarrones que coronan el entablamento que soportan los capiteles de orden corintio que rematan los pilares.

En este retablo se veneraban anteriormente las imágenes de vestir de Nuestra Señora de la Amargura y San Juan Evangelista, las cuales presiden a día de hoy el retablo mayor.


La talla de la Virgen, en su origen, era una figura anónima de medio relieve que estaba situada en la parte alta del Retablo Mayor que había en la iglesia.

En 1960, al desmontarse ese retablo para colocar el nuevo que ahora alberga la Virgen de la Amargura, la talla fue reformada por Francisco Buiza quien la convirtió en una imagen de bulto redondo al eliminar el fondo liso del relieve y tallar la parte posterior para completarla, policromándola de nuevo y añadiendo asimismo una peana compuesta por las cabezas aladas de cinco serafines. Por detrás, en el manto tiene grabado el escudo de la Hermandad de la Amargura. 

La Virgen figura de pie con ambos brazos flexionados y desplazados a un lado, estando las manos juntas en actitud orante. La cabeza se halla levemente erguida y la vista dirigida al frente, con el cabello cayendo a ambos lados. El rostro, de rasgos juveniles, es ovalado y muestra boca cerrada, labios finos y ojos entreabiertos, todo ello marcado a su vez por un acentuado hoyuelo en el mentón. Viste túnica larga hasta los pies ceñida por un cíngulo apenas visible por el manto que cubre sus hombros y aparece recogido sobre su brazo izquierdo, produciendo en el lado derecho una cascada de pliegues que dota de gran profundidad al conjunto.

La base de la estatua está conformada por un pequeño escabel compuesto por las cabezas aladas de cinco serafines, sobre los cuales, a ambos lados de la Virgen, se alzan los extremos puntiagudos de una luna creciente, elemento característico de la iconografía de las Inmaculadas al igual que la corona de doce estrellas que porta la imagen en alusión a las doce tribus de Israel.

Como detalle curioso, ha presidido en varias ocasiones el Altar del Corpus que la hermandad instalaba en la calle Francos.




Apoteosis de la Eucaristía. Finales del siglo XVII. 
Copia del lienzo de Herrera el Mozo de la Catedral de Sevilla.



La Virgen de los Reyes.



El pueblo de Israel recibiendo el maná.
Lucas Valdés. Siglo XVII.



La última cena. Anónimo. Finales del siglo XVII. 
Deudora de la pintura del mismo tema de Murillo en la iglesia de Santa María la Blanca.



San Jerónimo penitente. Finales del siglo XVII.

sábado, 20 de mayo de 2023

La iglesia de San Juan de la Palma (10): los cuadros de la nave del Evangelio.



Salomé con la cabeza del Bautista. Anónimo
De finales del siglo XVII o principios del siglo XVIII.
 


Adoración de los Reyes.
Anónimo. Siglo XXVII.



Estigmatización de San Francisco. Anónimo.
De 1670. Donado por Bartolomé de la Cuesta.



Inmaculada. Anónimo
Del siglo XVIII.



San Francisco Javier atendiendo a Marcelo Francisco Maserilli.
Anónimo. Primer tercio del siglo XVII.


Adoración de los Reyes.


Lienzo de la Verónica.




viernes, 19 de mayo de 2023

La iglesia de San Juan de la Palma (9): los retablos de la nave del Evangelio.

 


En la nave del Evangelio de la iglesia de San Juan de la Palma nos vamos a encontrar con dos grandes retablos (el de las Ánimas Benditas del Purgatorio y el de la Virgen de la Antigua), dos retablos pequeños (la Virgen Milagrosa y San Antonio de Padua), una peana sobre la pared dedicada al Sagrado Corazón de Jesús y dos entradas a dos capillas, quizá las más importantes del templo, que son la Bautismal y la Sacramental. De éstas últimas hablaremos en otra ocasión.


1.- RETABLO DE LA VIRGEN DE LA ANTIGUA.

El retablo de la Virgen de la Antigua tiene, en su parte central, una imagen de la virgen que es copia de la que existe en la capilla de la misma virgen en la Catedral sevillana. 

Coronando el retablo de la segunda mitad del siglo XVIII se encuentra una Inmaculada que se cree que es de origen napolitano. Bajo la Virgen de la Antigua nos encontramos una imagen de Madre Purísima de la Cruz y un relicario. Este retablo está en la cabecera de la nave del Evangelio.









2.- RETABLO DE LAS ÁNIMA BENDITAS DEL PURGATORIO.


Entre las dos puertas de acceso a la Capilla Sacramental se encuentra el retablo dedicado a las Ánimas Benditas del Purgatorio. A imagen y semejanza del lienzo que lo preside existe un retablo cerámico en el muro exterior de la nave de la Epístola por su parte externa datado a principios del siglo XX.


El retablo fue realizado a principios del siglo XIX en estilo neoclásico al que se le añadió la pintura de las Ánimas obra de Francisco Miguel Jiménez de Alanís a finales del siglo XVIII. Delante de él tenemos un crucificado igual que el de la iglesia de San Pedro. Su primo Vicente Alanís fue el autor del cuadro de San Lorenzo Mártir.

Esta pintura de Ánimas Benditas del Purgatorio realizada por Francisco Miguel Jiménez de Alanís (Sevilla, 1717-1793), miembro de la Hermandad Sacramental de San Juan de la Palma, está íntimamente ligada a la de San Lorenzo de su primo Vicente Alanís. 

Ambas están encuadradas en este retablo neoclásico de principios del siglo XIX, pero fueron realizadas probablemente al final de la década de los sesenta o a principios de los setenta del Setecientos. En el caso de Vicente Alanís, por su semejanza con otras pinturas, todas de esa cronología. En el de Jiménez, por el hecho de que no ejecutó encargos tras 1775, año en que se integró en la Real Escuela de las Tres Nobles Artes de Sevilla en 1775 como teniente de pintura de Juan Espinal. Esto encuadraría ambas obras entre 1767 (muerte de Tortolero) y 1775 (curso inaugural de la citada escuela de dibujo). 

Si es correcta esta cronología el retablo que ocuparon en origen respondería al diseño rococó con decoración a base de rocallas del momento en que la estética de Cayetano de Acosta encontraba en Sevilla más predicamento. Seguramente por eso, una vez hubo cambiado el gusto y se hizo imperativo la aplicación de la normativa regia relacionada con los retablos, se sustituiría aquel por esta reminiscencia clasicista griega (quizá su autor pudiera haber sido el retablista Manuel Barrera y Carmona). 

También la relación entre ambas pinturas es causada por su funcionamiento litúrgico dentro del templo. Sabido es que todas las corporaciones sacramentales rendian culto a las Ánimas Benditas del Purgatorio durante el mes de noviembre con objeto de alcanzar su salvación y descanso eterno. En ese sentido la devoción a San Lorenzo jugaba un papel fundamental ya que, quizá practicando una piadosa tradición, el mártir tenía el privilegio de liberar cada viernes el alma de un purgante por haber muerto ese día. De esa manera, el disponer encima de la pintura de ánimas de Jiménez el San Lorenzo de Alanís significaba que los purgantes contaban con el amparo y protección de un santo que había sido martirizado a partir de las llamas y que se presentaba ante ellos como prueba de que las penalidades de la Tierra obtenían la gloria en el Cielo gracias a la misericordia de Dios. 




En el ático del retablo  tenemos una representación de San Lorenzo Mártir que, como dijimos, se le atribuye a Vicente Alanís a finales del siglo XVIII. 

La composición es sencilla: la figura del mártir aparece ocupando casi todo el espacio, de pie y calzado, como exponiéndose a la contemplación del fiel. Viste un alba blanca con encaje en los puños y en los bajos y sobre ella lleva una dalmática de color rojo con mangas abiertas. Una cenefa dorada recorre los bordes y tiene correspondencia con otra que traza un rectángulo en el interior de la prenda, estando adornado este en su extremo bajo con un bordado floral sobre fondo oscuro. 

El cuello a juego que complementa la dalmática está cerrado con un cordón que sostiene una enorme borla dorada situada justo en el centro de todo el cuadro. En la mano izquierda San Lorenzo sostiene por el asa el instrumento de su martirio: una parrilla de diseño reticular y cuatro soportes virados hacia dentro. En la derecha el símbolo de su glorifi-cación: una larga palma que apoya en el suelo. 

El rostro es, al igual que las delicadas manos, de tono blanquecino, pero resulta bastante augusto por el contraste de los grandes ojos -que miran al espectador-, con la nariz, el fino bigote y la media sonrisa de los labios, que tienden a mostrar una particular idea de seguridad y determinación. Las cejas, levemente fruncidas, y el poblado cabello trigueño y ondulado, rematan una cabeza que resplandece como se cuenta en el martirologio romano ocurrió en los momentos postreros del tormento. 

Por encima de ella sobrevuela una corona de laurel que hace referencia al origen del nombre Laurentius «coronado de laurel», con que fue conocido este joven diácono que auxiliaba al papa San Sixto II en compañía de otros ayudantes como Januarius, Vincentius, Magnus, Stephanus, Felicísimo yAgapito, todos perseguidos y ejecutados por orden del emperador Valeriano en agosto de 258 d. C.


3.- HORNACINA DE LA VIRGEN MILAGROSA.



4.- HORNACINA DE SAN ANTONIO DE PADUA SOSTENIENDO AL NIÑO SOBRE UN LIBRO.



5.- PEANA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.