viernes, 7 de febrero de 2014

La exposición de Henry Moore (1).



La muestra, Henry Moore, reúne en la plaza del Triunfo, en el espacio en el que confluyen los tres monumentos sevillanos declarados Patrimonio Mundial por la Unesco: Catedral, Alcázar y Archivo de Indias, siete bronces realizados en la cúspide de su carrera, entre 1960 y 1982.
Las esculturas, que juntas pesan casi 11 toneladas, forman parte del gran legado que Moore dejó a su fundación para acercar el arte contemporáneo al público. La fundación tiene un millar de esculturas, con piezas de todos los tamaños y entre las que se encuentran 50 esculturas monumentales como las siete que pueden verse aquí.


Óvalo con puntos (1968-1970), una armónica figura abstracta de 2.700 kilogramos de peso, y Pieza de bloqueo, una obra de casi tres metros de altura y 3.000 kilos, son las más imponentes y las que usan un lenguaje más abstracto de cuantas pueden verse en Sevilla. Junto a ellas se muestran sus famosas figuras reclinadas, y una de sus conocidas maternidades: Madre e hijo reclinados (1975-1976), un buen ejemplo de cómo el bronce puede congelar los sentimientos.
La exposición, organizada por la Obra Social La Caixa, la Fundación Cajasol y el Ayuntamiento de Sevilla, es la primera vez que puede verse en la península.


Henry Moore (1898-1986) es uno de los grandes maestros de la escultura moderna y, en las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, alcanzó fama mundial por los bronces monumentales expuestos en espacios exteriores. 
La muestra que pasará por Sevilla pretende aproximar el arte a las personas fuera del marco habitual de museos y salas de exposiciones. Para ello, reúne siete esculturas seleccionadas por Anita Feldman, jefa de Colecciones y exposiciones de la Fundación Henry Moore, la entidad que vela por la conservación y la divulgación del legado del artista.


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