viernes, 23 de agosto de 2013

Una casa para Laureano Montoto (1).



La casa que Laureano Montoto ordenó construir está situada en la calle del casco histórico que completa el frustrado eje este-oeste, comunicando la Plaza del Duque con la Plaza del Museo para finalmente llegar hasta Puerta Real. Se mantiene la sección de la calle Alfonso XII que confiere la imagen característica de zona histórica, con fachada continua que completan las parcelas que pertenecen a unas manzanas irregulares de gran tamaño, alternando viviendas entre medianeras con edificios de carácter singular, público o privado.


Dentro del intervalo que se acepta como desarrollo del Art Nouveau "entre 1893, año en que se construye la casa Tassel, y 1914, inicio de la primera Guerra Mundial- esta casa queda dentro del periodo en el que se producen las principales producciones arquitectónicas españolas de estilo modernista. Como ocurre con otras obras que se construyeron en Andalucía, e incluso en otras ciudades y regiones, se trata de un modernismo que se aproxima más a las corrientes europeas que al que se desarrollara en Cataluña, con características propias y conocido internacionalmente, aunque tampoco puede negarse cierta referencia a las obras que años antes estuviese ya realizando Lluís Doménech i Montaner.


Aníbal González que se había titulado en 1902 y había estudiado la obra de Gaudí, proyecta esta casa, con códigos compositivos propios de la vanguardia de principios del siglo XX. 
De ella cabe valorar especialmente la construcción del plano de fachada con ladrillo visto como fondo de la composición de los distintos motivos florales realizados en bloques de hormigón de cemento y del trabajo de la forja en hierro en barandillas y cierres. 
Este uso del ladrillo en fachada acota convenientemente toda la decoración, que se muestra sencilla en su conjunto si se compara con otras manifestaciones modernistas del momento. 


Atendiendo a los detalles, se observa una decoración muy trabajada, con un sistema floral complejo a pesar de utilizar el bloque de hormigón de cemento, lo que también podría aplicarse a los herrajes que distinguen a las barandillas y a los cierres de la planta principal. 


La estructuración de la fachada reconoce tras la decoración modernista una composición clásica, con tres huecos en planta baja y primera dispuestos simétricamente, que se coronan con una tercera planta tratada con cinco huecos de menores dimensiones. La decoración floral se dispone entre forjados, rodeando los huecos de fachada y construyendo el pretil de la azotea que se trata en continuidad con los machones que separan los cinco huecos de la última planta. 


El color rojo de los ladrillos de fachada significan aún más la singularidad que alcanza la decoración modernista, consiguiendo Aníbal González una arquitectura que acaba conjugando una tendencia de vanguardia con un sistema constructivo y compositivo que posteriormente caracterizará a la arquitectura sevillana en los años siguientes.


(Texto tomado de la ficha correspondiente la Base de Datos del Patrimonio de Inmuebles de Andalucía dependiente de la Junta de Andalucía, en este enlace)


Pero esta casa no tiene sólo fachada hacia la calle Alfonso XII, que, sin duda es la más conocida por todos los sevillanos, sino que también tiene una pequeña fachada hacia la calle Almirante Ulloa que os mostraré en el próximo post.

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