jueves, 21 de febrero de 2013

El Centro del Mudéjar (5): brocales, anafes, botijos y tinajas.



Uno de los apartados más importantes del Centro del Mudéjar es su colección de cerámicas de gran tamaño, desde brocales de pozo hasta tinajas pasando por redomas, morteros o anafes de gran valor histórico. Todas las piezas que les voy a presentar hoy pertenecen a la colección Municipal y provienen del Museo Arqueológico.



Estas dos imágenes de arriba pertenecen a una misma pieza, es un brocal de pozo o aljibe mudéjar del siglo XIV realizado en barro cocido y vidriado.
Por la función que realizan y la técnica utilizada, los brocales mudéjares son una continuación de los brocales realizados en época de los reyes almohades. Este, en concreto, es un brocal cilíndrico con decoración estampillada e incisa en el borde superior resaltado y en las tres franjas inmediatas.
Se han utilizado elementos decorativos de raíz islámica con atauriques estilizados (es decir, un adorno de formas geométricas que imita formas de hojas, flores, frutos, cintas, animales, y aparece frecuentemente en las paredes de ciertas construcciones árabesy elementos arquitectónicos simplificados.
El brocal es un parapeto sólido que, por seguridad y utilidad, rodea un pozo a nivel de superficie. Es habitual que sobre él se instale una polea, para subir el recipiente que contenga el agua extraída. También se suele colocar sobre el brocal una tapadera para evitar que caiga suciedad al interior del pozo.


En la foto de arriba podemos ver un ejemplo de tinaja mudéjar. Está realizada en barro blanco con engobe claro. Tiene una forma de globo con base troncónica y cuello alto troncónico invertido, aunque esté roto.
Tiene unas franjas decorativas estampilladas que recubren gran parte de su superficie.
En la parte inferior tiene una banda de arco polilobulados de tradición nazarí a la que se yuxtaponen franjas más estrechas con temas geométricos entrelazados.
Conserva parte de las asas en forma de aleta que la vinculan con los modelos islámicos.


En la foto de arriba podemos ver un anafe (pieza mayor), un mortero y una redoma.
El anafe, de barro cocido, tiene una forma de tronco invertido, base plana y abertura lateral por donde introducir las brasas (el combustible) para mantener el fuego que calentará la olla puesta sobre la boca superior del utensilio.
El mortero era un utensilio muy utilizado en la cocina para machacar los alimentos, de hecho ha llegado hasta nuestros días. Éste, en concreto, fue hallado en los restos de la bóveda de la desaparecida Iglesia de San Miguel. En la antigüedad se utilizaban en las bóvedas y techos elementos de barro como relleno de los mismos para aligerar el peso de éstos.
Tras la revolución de 1868 en la que desapareció esta iglesia (y la de Santa Lucía) algunas piezas de barro mudéjares salieron a la luz.
La redoma de la foto también proviene de los escombros del citado templo y permite hacernos una idea de la finura de los trabajos en el barro aunque sean utensilios de lo más común.
La estilizada silueta tiene reminiscencias islámicas vinculadas a las botellas y jarras almohades aunque también recuerda las formas europeas del gótico.





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