lunes, 31 de diciembre de 2012

El niño y la tortuga.



En este pequeño rincón del Jardín Chico de la Casa de Pilatos nos encontramos con una fuente hexagonal presidida por una estatua de un infante sentado y apoyando su pie izquierdo sobre el caparazón de una tortuga, en lo que bien podría ser una representación de Neptuno a pequeña escala.

Tiene ambas manos juntas en una posición que nos incita a pensar que debía sostener algo que ya no aparece en el conjunto escultórico, una trompeta, por ejemplo. Aunque esto es una simple suposición personal.
Es curiosa esta estatua de la fuente porque contrasta el blanco casi puro del cubículo de la fuente con el mármol de la figura, una amalgama de blancos, rosas, grises, negros y amarillos, un auténtico collage pétreo.

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