domingo, 2 de septiembre de 2012

Iberia, el Guadalquivir y el río Magdalena.



En los Jardines de las Delicias, casi perdidas de la vista de los paseantes, podemos ver una trilogía de estatuas de gran tamaño.
La primera de ellas representa a Iberia y es prácticamente una copia de la Dama de Elche, tocada con el mismo atuendo y adornos, en la mano derecha sostiene un cuerno de la abundancia, del que salen frutas y flores que se derraman hasta llegar a la tierra. La imagen aparece altiva, como una diosa sobre la proa de una carabela. Esta escultura es obra de Francisco Marco Díaz Pintado.
La segunda y tercera son dos estatuas con aspecto de hombres jóvenes recostados sobre el agua y representan alegóricamente los ríos Guadalquivir y Magdalena, éste último de Colombia.
Lo que no todo el mundo sabe es que estas estatuas formaban parte de una fuente que se construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929. Era una fuente dedicada a la Hispanidad y estaba en la llamada Plaza de los conquistadores, un lugar situado entre la Avenida de la Raza y la Avenida de la Reina Mercedes.
La fuente monumental que salvaba el rasante entre la zona de las Galerías Comerciales y el resto de la Plaza, fue diseñada por el arquitecto sevillano José Granados de la Vega.


Esta fuente monumental quería rendir homenaje a la Hispanidad, inspirándose en el estilo clásico italiano de este tipo de monumentos, para lo cual utilizó una serie de elementos alegóricos estilo Art’Decó.
Presidía el conjunto una Dama que representaba a Iberia tocada con el mismo atuendo y adornos que la Dama de Elche, en la mano derecha sostiene un cuerno de la abundancia, del que salen frutas y flores que se derraman hasta llegar a la tierra. La imagen aparece altiva, como una diosa sobre la proa de una carabela. Esta escultura es obra de Francisco Marco Díaz Pintado.
A ambos lados de la dama existían otras dos estatuas, el que se ubicaba a la derecha era el Guadalquivir, obra de Agustín Sánchez-Cid y en el se puede apreciar tendida en el suelo, una cabeza de toro y un racimo de la abundancia con frutas y espigas de trigo. 
El rio Magdalena se situaba a la izquierda de la Dama, esta escultura fue obra de José Laffite Díaz y en ella el joven aparece recostado sobre rocas, apoyando la espalda sobre frutas tropicales y un reptil americano. Las aguas que vertían los surtidores con cabezas humanas, bajo las estatuas de los ríos caían en cascada sobre tres pilas para fundirse en el estanque central que representaba el Océano Atlántico.

*Referencias históricas tomadas de la excelente página dedicada a la Exposición Iberoamericana de 1929: http://exposicioniberoamericanadesevilla1929.blogspot.com.es/


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