martes, 10 de julio de 2012

Homero, Horacio y Virgilio.



A diferencia del Alcázar, donde la construcción de la residencia real de invierno tuvo lugar más de un siglo después de las obras del palacio bajo original, la edificación de las dos plantas de la Casa de Pilatos se llevó a cabo de manera simultánea, puesto que sus dueños, pedro Enríquez y Catalina de Ribera, ya concebieron un edificio de dos plantas en 1483 y su sucesor, Fedrique Enríquez de Ribera lo amplió y redecoró a partir de 1526, cuatro décadas después del inicio del palacio.
Don Fadrique pensó meticulosamente el planteamiento ornamental de la residencia palacial, tanto en la planta inferior como en la superior. Los zócalos de azulejo de la planta baja evocaban con su altura, tamaño y motivos ornamentales a la típica casa sevillana; los tapices de la planta alta decoraban con elementos más clásicos y tenían una funcionalidad aislante del frío de las paredes.
En la galería que recorre el interior de la planta alta de la Casa de Pilatos podemos ver unos frescos pintados en la pared reflejando motivos clásicos de la literatura griega.
Estos frescos fueron pintados en 1539 y redescubiertos en los años 60 del pasado siglo. Están representados personajes de la antigüedad, enmarcados por ambientaciones arquitectónicas renacentistas.
Sólo se han recuperado tres episodios, los correspondientes a Homero (foto de arriba), Horacio y Virgilio.


El texto de Horacio ( de su obra "Epistola ad Pisones") dice los siguiente:

Humano capiti cervicem pictor equinam 
iungere si velit et varias inducere plumas
undique collatis membris, ut turpiter atrum
desinat in piscem mulier formosa superne,


El texto de Virgilio ( de su obra "Bucolica") dice los siguiente:

Mirabar quid maesta deos, Amarylli, vocares,
cui pendere sua patereris in arbore poma;
Tityrus hinc aberat. Ipsae te, Tityre, pinus,
ipsi te fontes, ipsa haec arbusta vocabant. 

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