martes, 16 de agosto de 2011

El Huevo de Colón.



Sí, aunque no se lo crean, esta enorme escultura está en Sevilla. Lo que ocurre que nuestro político, vaya usted a saber por qué, decidieron colocarla ya casi en la frontera con el municipio de La Algaba, en el parque de San Jerónimo, un lugar al que hay que ir expresamente si queremos conocer la estatua.
El monumento fue donado por el gobierno ruso a Sevilla. su autor, el artista ruso-georgiano Zurab Tsereteli lo realizó en bronce tanto la estatua como la estructura ovoidal que lo cubre.
El conjunto es el mayor monumento escultórico de Sevilla con 600 toneladas de peso, unos 40 m. de altura y 23 m. de diámetro.
El título de la obra es "El nacimiento de nuevo hombre" y, en él se representa a Cristóbal Colón desplegando un pergamino con un mapa y tres embarcaciones (Santa María, Pinta y Niña) navegado sobre él en relieve.
El exterior del monumento representa el célebre "huevo de Colón" del que ahora remitiré su historia.
Alrededor del huevo vemos los nombres de las tres embarcaciones que surcaron los mares hacia Las Antillas conjuntamente con unos huecos representando la cruz católica que los Reyes de Castilla y Aragón defendían con tanto entusiasmo en nuestras tierras.


En cuanto a la historia del "huevo de Colón", la wikipedia dice lo siguiente: 
"Estando Colón a la mesa con muchos nobles españoles, uno de ellos le dijo: 
'Sr. Colón, incluso si vuestra merced no hubiera encontrado las Indias, no nos habría faltado una persona que hubiese emprendido una aventura similar a la suya, aquí, en España que es tierra pródiga en grandes hombres muy entendidos en cosmografía y literatura'.
Colón no respondió a estas palabras pero, habiendo solicitado que le trajeran un huevo, lo colocó sobre la mesa y dijo:
'Señores, apuesto con cualquiera de ustedes a que no serán capaces de poner este huevo de pie como yo lo haré, desnudo y sin ayuda ninguna'. 
Todos lo intentaron sin éxito y cuando el huevo volvió a Colón éste al golpearlo contra la mesa, colocandolo sutilmente lo dejó de pie. 
Todos los presentes quedaron confundidos y entendieron lo que quería decirles: que después de hecha y vista la hazaña, cualquiera sabe cómo hacerla."


Yes, though you cannot think it, this enormous sculpture is in Seville. 
What happens is that our politician, I cannot know why, decided to place it already almost in the border with the municipality of La Algaba, in San Jerónimo's park, a place to which it is necessary to go expressly if we want to know the statue.
The monument was donated by the Russian government to Seville. 
The author, the Russian-Georgian artist Zurab Tsereteli made in bronze both the statue and the ovoidal structure that covers it. The set is the major sculptural monument of Seville with 600 tons of weight, approximately 40 meters height and 23 meters of diameter.
The title of the work is "The birth of the new man" and, in in it, Christopher Columbus is represented opening a parchment with a map and three ships (Santa Maria, Pinta and Niña) navigated on it in relief.
The exterior of the monument represents the famous "Egg of Columbus" of which now I will write the history.
Around the egg we see the names of three ships that furrowed the seas towards The Antilles together with a few hollows representing the catholic cross that the Kings of Castile and Aragon were defending with so much enthusiasm in our lands.


And about the "Egg of Culumbus" history, the wikipedia says the following thing:
Columbus was dining with many Spanish nobles when one of them said: 'Sir Christopher, even if your lordship had not discovered the Indies, there would have been, here in Spain which is a country abundant with great men knowledgeable in cosmography and literature, one who would have started a similar adventure with the same result.' Columbus did not respond to these words but asked for a whole egg to be brought to him. He placed it on the table and said: 'My lords, I will lay a wager with any of you that you are unable to make this egg stand on its end like I will do without any kind of help or aid.' They all tried without success and when the egg returned to Columbus, he tapped it gently on the table breaking it slightly and, with this, the egg stood on its end. All those present were confounded and understood what he meant: that once the feat has been done, anyone knows how to do it.


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