martes, 31 de mayo de 2011

La Expulsión de los Mercaderes.



Sobre el dintel de la Puerta del Perdón de nuestra Catedral podemos ver este altorrelieve. En él se refleja la escena bíblica en la que Jesús expulsa a los mercaderes del templo.
Como casi todo en la vida, hay una historia detrás de él. Veámosla.
El el siglo XVI, con el incipiente comercio entre la Corona española y las Indias recién descubierta, Sevilla se convierte en el puerto de salida y llegada de los galeones que hacían la ruta americana. El centro comercial del mundo estaba en el puerto de Sevilla y en sus calles y plazas.
Los comerciantes de ultramarinos necesitaban un ágora, un lugar público donde negociar y donde cerrar los tratos comerciales.
El lugar de reunión era el patio de los Naranjos de la Santa Catedral.
Esta situación fue creciendo con los años y con el descubrimiento de nuevas tierras allende los mares. Los comerciantes, venidos de toda Europa, especialmente genoveses, francos, alemanes y holandeses, ocupaban el Patio catedralicio y las gradas adyacentes.
La curia catedralicia estaba enfrentada a esta situación y, aunque intentó dialogar con los comerciantes, éstos hicieron caso omiso de la petición. El lugar sagrado estaba siendo profanado por el dinero.
Como medida intimidatoria, el Obispo de Sevilla decidió instalar sobre la puerta de entrada al Patio de los Naranjos un aviso a navegantes: Jesús expulsó a los mercaderes del templo porque era un lugar sagrado.
La medida no tuvo su efecto.
Años más tarde, el Rey Felipe II, hombre religioso y piadoso, en una visita a Sevilla, fue informado de este hecho.
Y el Rey dio una respuesta satisfactoria. Ordenó crear un edificio que sirviera de lonja de Mercaderes. Otro día contaremos esta historia, una historia que supuso el origen del edificio que hoy alberga el Archivo General de Indias.


On the lintel of the Door of the Pardon of our Cathedral we can see this high relief. In it there is reflected the Biblical scene in which Jesus expels the merchants of the temple.
There is a history behind it.
The 16th century, with the incipient trade between the Spanish Crown and the Indies newly discovered,
Seville turns into the port of exit and arrival of the galleons that were doing the American route. The mall of the world was in the port of Seville and in its streets and squares.
The merchants of ultramarine needed a public place where to negotiate and where to close the commercial treatments.
The place of meeting was the court of the Orange trees of the Holy Cathedral.
This situation was growing with the years and with the discovery of new lands. The merchants come from the whole Europe, specially Genoeses, Francs, Germans and Dutches, who were occupying the cathedral Court and the adjacent steps.
The cathedral curia was faced to this situation and, though they tried to talk with the merchants, these ignored of the request. The sacred place was being profaned by the money.
As intimidating measure, the Bishop of Seville decided to install on the door of entry to the Court of the Orange trees a notice to merchats: Jesus expelled the merchants of the temple because it was a sacred place.
The measure did not have effect.
Years later, the King Philip II, religious and pious man, in a visit to Seville, was informed about this fact.
And the King gave a satisfactory response. He ordered to create a building that was using as Merchants' strap. Another day we will count this history, a the history that he supposed the origin of the building that today shelters the General Archive of The Indies.

1 comentario:

  1. Wow, a repetition of the problem that Jesus himself faced. Too bad the sculpture did not help. Glad to hear the merchants finally got their own place. We need both places of worship and commerce. :)

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